Crítica: Fuguet/Caicedo

Por Diego Zúñiga

Missing

Por Diego Zúñiga

No sé si empezó con la lectura de “El ínutil de la familia”, de Jorge Edwards, o con “El último lector”, de Ricardo Piglia. No sé cuál es el principio, pero sé que entre la lectura de esos 2 textos, algo pasó en cómo Alberto Fuguet comenzó a mirar la literatura. En cómo cambió, quizá, su forma de leer. Y de escribir.

untitled3Por supuesto que todo esto es una digresión. Tal vez no pasó nada, pero me gusta pensar, a partir de las columnas que empezó a escribir Fuguet en “Revista de libros”, hace un par de años, que sí hubo un cambio en su figura de lector. Y ese cambio se puede rastrear, primero, en las columnas que menciono (en las que Fuguet resalta la figura de un Edwards cronista, la de un Piglia que se inserta en un terreno de no ficción a hablar sobre el acto de leer, y también aborda lecturas de no ficción como autobiografías –Ellroy-, textos de no ficción –“En mil pedazos” y libros de Capote- y diarios de vida -Pavese, Ribeyro-), y segundo, que es lo que nos convoca, en sus proyectos posteriores a todo este cuestionamiento.
Las columnas, que datan del 2005 y se pueden rastrear en su blog, fueron el antecedente, creo yo, de los proyectos que vendrían: libros en los que Fuguet comenzaría a meterse en el terreno de la no ficción y abordar muchas de sus obsesiones: las críticas de Héctor Soto, Andrés Caicedo, el cine, la literatura y, finalmente, su tío que desapareció. O que se perdió.
Pero vamos por parte.

Primer parte
Si vamos a hacer memoria, hay que retroceder a “Primer parte” (2000), su primer libro de no ficción, en el que reunió sus textos periodísticos que abarcaban, desde ese tiempo, su obsesión por la cultura pop.
Sin duda uno de los artículos más notables de ese libro, es uno en el que Fuguet habla de la narrativa de Germán Marín cuando, en Chile, todavía no se transformaba (y quizás aún no lo hace para los medios masivos) en uno de nuestros referentes cuando se habla de narradores chilenos. Sin embargo, después de este libro Fuguet insistió con la ficción y lanzó una novela, un libro de cuentos y hasta una película.

apuntes-autistas450Todo esto hasta que comenzaron las columnas y vino el cambio. El cambio que comienza a concretarse con “Apuntes autistas”, una nueva recopilación de textos de no ficción que pasó, lamentablemente, algo inadvertida en nuestro país: después de “Se arrienda”, Fuguet retornaba a la literatura, pero ahora con su obsesión por la no ficción: textos sobre películas, libros, amigos, lugares y su tío perdido eran el escenario en el que se movía ahora. Y lo hacía en gloria y majestad: eran las primeras señales de un Fuguet que comenzaba a digerir esta preferencia por la no ficción, y lo hacía de una forma notable: contando historias, muchas historias, mezcladas con su propia autobiografía, mientras insertaba críticas, crónicas y textos híbridos que nos hablaban siempre de él, de su vida, de sus obsesiones.
En ese terreno Fuguet parecía un pez en el agua, y que Vargas Llosa suene como música de fondo acá con ese libro que tanto adora, justamente, Fuguet.
“Apuntes autistas” era el primer paso. Luego vendría su obsesión con “El empampado Riquelme”, de Francisco Mouat, para llevarlo a la pantalla grande. Todo en la misma línea. Adaptar un libro de no ficción y titularlo “Perdido”. El diálogo con su tío, sus obsesiones. Pero el proyecto se cayó y no quedó en nada. O casi.

Los amigos y las obsesiones
Hay algo en la ficción de Fuguet que nunca me ha podido convencer. “Cortos”, su último libro de cuentos, me parece que estaba bien, pero sólo eso. No había una apuesta importante en ninguna de las historias. Tampoco en la forma de contarlas: Fuguet mantenía su prosa ágil, que genera textos siempre amables, pero con eso no bastaba.
En cambio, antes de todos estos cuestionamientos en las columnas, en sus textos o críticas de cine había algo distinto. De hecho: ver una película recomendada por Fuguet era y es, casi siempre, pisar un terreno seguro. En esas críticas se palpa el entusiasmo y la precisión de un hombre que ama el cine. Y que entiende que cuando uno hace una crítica, al final siempre está hablando de uno mismo. La crítica como autobiografía, y que acá suene Piglia como música de fondo, porque Fuguet comprendió eso y lo llevó al extremo en sus 2 siguientes proyectos: “Una vida crítica”, la recopilación de las críticas cinematográficas de Héctor Soto, y luego en “Mi cuerpo es una celda”, la autobiografía de Andrés Caicedo dirigida y montada por Fuguet, y, precisamente, uno de los proyectos más arriesgaduna_vida_criticaos y notables del último tiempo.

Pero no vayamos tan rápido.

“Una vida crítica”: son 40 años en los que Héctor Soto ha escrito sobre grandes y no tan grandes películas. Reseñas sobre cine chileno, gringo, francés, latinoamericano. Un diario de vida. El diario de vida de un crítico, podría leerse esta compilación a cargo de Fuguet y Christián Ramírez. Un manual de instrucciones para un chico que quiere empezar a ver películas y a comentarlas; un manual de discusión para un cinéfilo; el libro que Fuguet siempre quiso leer.
Por supuesto que el libro es de Héctor Soto, que son sus críticas, sus textos, sus ensayos, pero en el fondo, también es un libro de Fuguet. Un libro montado por él: el preámbulo de lo que haría luego con Caicedo de forma más radical. Acá están las últimas señales antes del despegue.

¿Autobiografía?
Andrés Caicedo era un mito. Un mito colombiano. Un escritor cinéfilo, que odiaba a García Márquez y al realismo mágico y que terminó suicidándose porque no entendía al mundo. O el mundo no lo entendía a él. Un chico que se cansó y dijo basta, hasta acá llegamos, buenas noches, ahí están mis libros, dejé algo de obra, eso es todo.
Fin.
Pero además de eso fue el escritor que Fuguet siempre quiso conocer. Quizá el modelo de escritor que Fuguet, cuando joven, buscó y nunca encontró. Hasta que en una librería peruana vio un libro. El comienzo de una obsesión que terminaría convirtiéndose en un libro con el título de una de las canciones más memorables de The Arcade Fire: “My body is a cage”.

portadaProbablemente Fuguet nunca pensó que a partir de ese descubrimiento iba a adentrarse en un terreno lleno de cartas, comentarios, textos apátridas y hojas sueltas en las que un suicida iba a dejar sus últimas señales de vida.
Alberto Fuguet se obsesionó con la figura de Andrés Caicedo y comenzó a pensar en qué algo había que hacer con él. Una novela. Una película. Un libro de no ficción. Pero nada cuadraba, hasta que comprendió que Caicedo debía hablar. Él solo. Sus palabras, sus textos: que él mismo contara su vida. La autobiografía póstuma de un suicida. Eso era. Y eso fue: “Mi cuerpo es una celda” es el último proyecto del Fuguet obsesionado con la no ficción: un trabajo de investigación exhaustivo, pero más que eso, el resultado de una búsqueda en los terrenos de la realidad y la no ficción. Un viaje al centro de esas prosas apátridas, de las que habló alguna vez Julio Ramón Ribeyro (autor de ese maravilloso diario de vida llamado “La tentación del fracaso”), y que fueron las que dejó Caicedo, sin siquiera pensar en varios años después vendría un escritor chileno a rescatar y a montar un proyecto a partir de ellas. Una autobiografía que no sólo tiene cartas, relatos, poemas y textos en los que Caicedo hablé de él, sino que contiene varias críticas de cine que, en muchos momentos, son los textos más memorables del libro, e incluso, en los que se logra ver a un Andrés Caicedo en plenitud: mientras en las cartas vemos el infierno, en estos comentarios de cine está el cielo, está ese lugar en el que Caicedo muchas veces fue feliz.

untitled4Ese gesto nos habla de un Fuguet que ya entiende el terreno que pisa y que sabe que el escenario de la realidad es más peligroso que la ficción y que no hay que dudar. Los riesgos deben tomarse, y Fuguet lo hace, despachándose un libro que, además, podría cuestionar varios de los paradigmas de lo que se entiende como “autobiografía” en la academia.
Pero más que eso: “Mi cuerpo es una celda” es el último paso antes de que podamos ver a Alberto Fuguet con uno de sus proyectos más ambiciosos: “Missing”, la historia que aparecía en “Apuntes autistas” acerca de su tío perdido, debería llegar a librerías este año. Será su propio libro de no ficción propiamente tal. Y esperamos que llegue ese libro definitivo que estamos aguardando hace tiempo. Algunos pensaban que podía haber sido “Las películas de mi vida”, pero creo que después de este viaje por la realidad, “Missing” puede ser el punto de llegada. Ese lugar que por momentos roza “Mi cuerpo es una celda”.

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  1. Respuestas ...

3 comentarios

  1. Rodrigo Cajas
    Posteado el 23/05/2009 a las 3:41 pm | #

    Esa extraña sensación de encontrarse con una obra, con una persona, que habla por uno a través de los poros. Contarla uno mismo sería contaminarla. Fuguet con la “autobiografía” de Caicedo me sorprendió, aun cuando toma esa distancia propia de trabajar sobre una biografía.

    Solté ese libro queriendo a Caicedo vivo, por más grupie que suene.

    Habrá que esperar.

    Saludos Diego.

    Hay buenas noticias por estos lados.

    Rodrigo.

  2. Adrián Puentes
    Posteado el 28/05/2009 a las 7:55 pm | #

    Muy interesante reflexión, Diego. Me recuerda la última columna de Matías Rivas, sobre el mismo Fuguet.

    Me parece que ahora Fuguet se está asumiendo como un editor, un montajista de la realidad, con todo lo peligroso que eso tiene (lo que se manifiesta muchísimo, como dices, en lo de Caicedo). Habrá que ver qué saldrá de su libro sobre el tío. Mal que mal será la primera vez que asuma la primera persona autobiográficamente (aparte de sus comentarios de cine, claro).

    Ojo que te faltó agregar un proyecto de F. quizás menor, pero (al menos para mí) muy importante: su edición de la Autobiografía por encargo, de Cristián Huneeus. Y además este libro también está construido a partir de distintos fragmentos, visiones dudosas y contradictorias de la propia vida de Huneeus. Es decir, hay una coherencia también por ahí.

    Un abrazo y felicitaciones por el blog.

  3. Javiera
    Posteado el 29/05/2009 a las 4:47 pm | #

    sólo quiero decir
    que me cargó.
    y no me refiero al artículo
    sino a los cortos de fuguet recién estrenados en cinepata.cl
    .
    lo siento
    tenía que compartirlo con alguien.

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