Crítica: The Knife

Por Sebastián Lehuedé

Los Bergman de la electrónica

Por Sebastián Lehuedé

Si has escuchado The Knife, no tienes para qué seguir viendo películas de Ingmar Bergman. Son casi lo mismo. ¿Para qué ver “Fanny y Alexander” si ya escuchaste “Forest Families”? ¿Para qué ver “Gritos y susurros” si ya escuchaste “Like a pen”?
The Knife es un dúo electrónico sueco que maneja la monotonía y la previsibilidad –lo mejor y peor del género- como si hicieran malabares. Lo mismo que un buen escritor cuando nos cuenta el final de la historia al comienzo: no nos importa saber qué va a pasar después. El placer no tiene nada que ver con eso.

the_knife_sweden21En sus mejores canciones The Knife utiliza la estructura tradicional de la electrónica de los octavos –cada ocho beats viene un cambio- para hacer entrar un instrumento. El mejor ejemplo: Like a pen, del Silent Shout (2006), donde la espera de cada cambio hace que te pongas nervioso y ansíes quedarte escuchándola con toda la atención que puedas. La canción comienza con pequeños sonidos minimalistas abstractos -de hecho, antes del primer minuto perfectamente podrías estar escuchando una canción de Richie Hawtin o Ricardo Villalobos-, hasta que los sintetizados entran a mezclarse con el fondo y te dejan desconcertado. Cuando aparece la voz, ya definitivamente no sabes qué pensar. Suena como una niña que intenta ser anciana o una anciana que intenta ser niña que te cuenta que está de pie en una montaña, mirando pasar las estaciones, sintiéndose pesada, la carga de sus amigos.
Lo que hacían antes de Silent Shout tenía poco que ver. Ya eran The Knife -la voz de Karin, el instrumento más importante de sus canciones, está definida-, pero los sonidos se acercaban más al odioso electroclash, a lo bailable y easylistening. Su evolución fue aprender a quedarse con sólo lo esencial, agregarle tonos más oscuros y darle la espalda al público.

                                                             

La canción que los llevó a la fama fue Heartbeats, aunque no ocurrió por ellos mismos. Me explico: José González, cantante sueco hijo de argentinos, la llevó a la fama incluyéndola en su disco Veneer. Aunque no es una mala canción, tiene poco que ver con lo mejor de The Knife. En ese mismo disco –Deep Cuts (2003)-, por ejemplo, está también el tremendo acierto “She’s having a baby”, donde la voz de Karin metamorfoseada con tonos graves como si fuera un monstruo de una pesadilla infantil se mezcla con el sonido de campanas que transcurren lentamente, ignorando lo que pasa a su alrededor. El tema completo dura un poco más de dos minutos, como cuando te despiertas y quieres volver a quedarte dormido para seguir con el sueño. Lo mejor: un par de tracks más adelante está Hanging’ out, donde cantan: “Mantengo mi pene colgando fuera de mis pantalones / Así puedo elegir lo que yo quiera”.
knifeEl dúo se ha vuelto cada vez más introvertido, más Kraftwerk, como si estuvieran introduciéndose dentro de un bosque con nieve, como en sus fotos. De a poco han ido dejándonos absortos, como los fans estúpidos que celebran que los traten mal. Quizás por eso la opción de no mostrar sus rostros. A lo mejor por eso prefieren fotografiarse sólo con máscaras –al comienzo de su carrera, al menos- y no atiborrarse de shows, sino que seleccionarlos como si ya tuvieran una carrera de la talla de los Rolling Stones. En realidad, los hermanos Karin y Olof Derijer llevan apenas diez años de carrera, pero son tan cool que el 2007, cuando ganaron seis premios Grammi –los Grammy suecos- no asistieron al evento.

 

                      

En estos momentos, Karin, la voz de The Knife, está concentrada en Fever Ray, su trabajo como solita. En marzo apareció su primer disco, de nombre homónimo. A los que lo escucharon les quedó sólo una cosa clara: el lado oscuro de The Knife proviene de ella. El resto fue confusión y miedo, letras y melodías oscuras y sonidos experimentales. Sin embargo, fue evidente que fracasó en su búsqueda de un sonido propio. Como leí por ahí: no necesariamente todos los fans de The Knife se transformarán en fans de Fever Ray. Con respecto a la banda, se sabe que cuando grabaron Silent Shout, en el 2006, dijeron que tomarían una recesión por cuatro años. Es decir, todavía falta uno para saber en qué dirección irá el próximo disco. Al menos con los cuatro que han lanzado ya les basta para ser un mito en la escena de la música. Volvieron a situar la atención en Suecia, que ha logrado acaparar el interés de los críticos –desde ABBA que no ocurría- con bandas y músicos como José Gonzalez, The Hives o The Radio Dept.

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4 comentarios

  1. Posteado el 23/05/2009 a las 10:11 pm | #

    son los mejores

  2. javi
    Posteado el 05/06/2009 a las 10:10 pm | #

    es harto comparar a the knife con bergman. no he visto tantas cosas como para decir que está bien, pero es tan buena esta banda que quizás sí.

  3. Posteado el 23/06/2009 a las 7:03 pm | #

    Deep Cuts es una joya, sin duda uno de los mejores discos de música electrónica que ha dado la década.

  4. Antonio
    Posteado el 30/08/2009 a las 10:03 pm | #

    yo amo este grupo al escucharlo es como el placer de sentirse atraído por lo siniestro jejeje

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