Crónica: Francesca Woodman

Por Paula González

Postales suicidas

Por Paula González

La fotografía de Francesca Woodman se reconoce fácilmente. Su atmósfera se destaca por crear en un búnker. Un espacio intransitable, donde no cabe nadie más que ella misma, no porque se haya tomado cientos de autorretratos, sino porque las fotografías en sí mismas están inmersas en una nata indescriptible y personal delimitada por el encuadre.

untitled_1975-1980Francesca Woodman comenzó a sacar fotos a los 13 años. Nació en Denver, Colorado, en 1958 y decidió poner fin a su vida en Manhattan, tirándose desde una ventana del Lower East Side a una edad cercana a los 21 ó 22 años: “Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”, le escribió a su amigo Sloan Rankin.
Hija de los italianos George y Betty Woodman, recibió de ellos sus primeras influencias artísticas, las cuales más que un modo de expresión, se transformaron en un modo de pensamiento y un lenguaje. El ojo se llena por completo en la contemplación de la imagen fotográfica, intentando deshilvanar cada textura en las que Francesca Woodman parece estar presa, contenida.
El grano en la imagen, el saber que es un autorretrato y por tanto la inexistencia de un operador de cámara al momento de la obturación, sino el trabajo con temporizador (de unos 10 ó 15 segundos, quizás menos), hacen que las fotografías de Francesca Woodman puedan seguir entregando un legado aun en el más completo anonimato. No se trata de quién aparece la fotografía, ni qué, sino cómo. Las fotografías tienen un relieve intrínseco, como proyectado hacia dentro de cada espectador. Se puede volver una y otra vez a ella y encontrarle resquicios inagotables, detalles, formas. Una caligrafía lo suficientemente violenta. Leerla desde cualquier punto de partida, en un tiempo sincrónico, que a ratos parece congelado. Congelada la soledad, congelado el desasosiego. La espera de la muerte.

41fwdmn11A pesar de ser autorretraros y que detrás de la cámara no hay nadie, Woodman sabe perfectamente qué va a aparecer una vez pasado el laboratorio. Encuadres donde la intención hablará del nivel o desnivel de ellos, de cómo caen los elementos dentro de un plasma cuesta abajo, donde la fuerza de gravedad es la que gana. Una constante de planos conjuntos, donde un cuerpo de mujer se rodea por los elementos de una habitación que pasa a ser el verdadero organismo y el cuerpo humano pasa a ser un sistema más dentro de lo que le rodea. Un sistema que se deforma y mutila renegando la identidad de una víctima de la lenta obturación, del no llegar a tiempo.
El lenguaje de la Woodman se trata también de la textura de cada imagen. Su cuerpo expuesto a las porosidades de las paredes descascaradas, de estos elementos precarios que incluso expelen ciertas temperaturas. Los pies sobre el suelo de madera, el cuerpo desnudo entre la muralla y el papel mural de alguna otra, quizás una tela que no alcanza a cubrirla por completo ni aunque fuese esa misma su motivación. Además, la luz que penetra en este organismo, entre estas cuatro paredes donde se incuba la fotografía es otro punto de textura en sus imágenes. Es la luz la que traspasa ciertos obstáculos hasta llegar a una muralla o a su cuerpo. La luz es la única que puede sortear ciertos obstáculos hasta llegar al cuerpo femenino que “yace” en el escenario.

from_angel_series_roma_septiembre_1977El registro de sí misma, su autoreconocimiento pareciera quedar sólo en el acto fotográfico. En la preparación de éste. En la puesta en escena. En sus reflejos en los espejos, en sus intentos camaleónicos. Luego del acto fotográfico la pieza toma vida propia. No necesita de ella ni de su angustia para existir. Es. Las fotografías de Francesca no pareciesen ser nominativas. No dicen aquí estoy o aquí estuve, acaso con intención de mimetizarse hasta desaparecer.
Conforme a los años, Woodman fue descubriendo o dando pistas de su incomodidad con su mundo. Con este mundo. De las más de cien fotografías que se pueden encontrar en internet, son sólo unas pocas las que dejan a rostro descubierto la expresión apática y ausente con la que decidió fotografiarse. Con la que posó. Con la que fabricó un doble y se dejó morir cada vez un poco más. Para decirse y obviarse, para cargar con un legado que sería su propio cuerpo y donde poco importaría que fuese ella, Francesca Woodman sitúa la cámara de manera frontal. La cámara parece estar siempre a la altura de los ojos o a una altura media donde justamente éstos no estén. Donde no quepan. Ni sus ojos, ni su identidad, ni su silueta por completo, salvo una idea de ella. Woodman nos presenta una idea platónica de lo que podrían ser sus tribulaciones. Sus características, pero no su dimensión física. Para conocer su cuerpo, o lo que fue de él, deberíamos juntar un rompecabezas, pero entonces se perdería el sentido de cada una de sus piezas fotográficas. Woodman “apareciéndose” en las fotografías. Gastando su imagen real.

francesca-woodman_001Pareciera ser que para Woodman su suicidio, la decisión de éste, no sería más que una decisión comparable a cómo hacer tal o cuál fotografía. Si se tiró edificio abajo, la muerte no llegó instantáneamente. No murió jalando de un gatillo, ni decapitada (como sí muchas de sus fotografías), sino que sintiendo el vértigo de ir cayendo, de ir a buscar su fin, como de ir a buscar la obturación de su cámara. Apurarse para estar frente a ella antes que se disparase, antes de quedar “inmortalizada” como una extraña más. Una de las tantas extrañas suicidas de sus fotografías.

 

 

Otras fotos

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7 comentarios

  1. Posteado el 20/05/2009 a las 4:34 pm | #

    que impresionantes las perspectivas raras de sus fotos
    muy bueno paula, bueno bueno

  2. paulina soto
    Posteado el 22/05/2009 a las 8:30 pm | #

    gran escrito paup, felicitaciones!

    impresionante la vida-obra de esta fotografa.

    ojala estes todos los numeros

  3. Posteado el 23/05/2009 a las 3:46 pm | #

    Ei! que buenos esos cortres q hace con la luz… creo que ya la habia visto por ahi… buena descripcion del trabajo.

  4. Nico
    Posteado el 31/05/2009 a las 4:47 pm | #

    excelente reportaje, y que decir de las fotografias y de ella.
    ojala publiquen más de temas como estos.

  5. javi
    Posteado el 05/06/2009 a las 10:06 pm | #

    me encantó.
    me encantó como está escrito y me encantaron las fotos.

  6. Nancy
    Posteado el 30/07/2010 a las 6:33 pm | #

    Estudie fotografía y quede facinada con las obras de Francesca. Siempre estoy leyendo y tratando de encontrar mas información y nuevas fotografías sobre ella. Me encanto tu critica.De todo lo que leí…esto es lo que mas se acerca a ella. Felicitaciones!

  7. Julia
    Posteado el 27/09/2010 a las 2:47 pm | #

    Exposición de la obra de Francesca Woodman, en Milán, hsata el 24 de octubre.

    Admirables sus fotografías!

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