Entrevista: Claudia Apablaza

Por Germán Carrasco

Claudia Apablaza:

“He visto a demasiados jóvenes narradores esperando que los venga a buscar una agente a Latinoamérica y se los lleve directo hasta Barcelona”

 
Por Germán Carrasco

Claudia Apablaza (Rancagua, 1978) ha publicado “Autoformato” (Lom ediciones, 2006) y la novela “Diario de las especies” (Lanzallamas, Chile, 2008; Jus, de México, 2008). A fin de año la editorial El Baile del Sol publicará “Diario de las especies” en España. Recientemente se tradujo de “Mi nombre en el Google” en la prestigiosa revista austriaca LICHTUNGEN, cuento con el que ganó el concurso de cuentos Paula el año 2005. Estas buenas noticias que vienen del extranjero no deberían ser el motivo para leerla, sino la gracia, agilidad y velocidad de su prosa. Actualmente trabaja en edición y prensa en Editorial Cuarto Propio.

n600872452_989639_71171. ¿Crees que la mención al blog y a la cultura web les va a caer el tiempo encima? Pienso en todas esas alusiones a ciertos formatos que ya tienen casi fija su fecha de caducidad, ¿no te parece riesgoso trabajar con materiales obsolescentes?

A todo registro le cae el tiempo encima, es algo natural, igual que a los seres humanos, no encuentro nada de preocupante que eso suceda mientras pueda estar alerta a registros narrativos que posibiliten la escritura, me siento agradecida.
Además, me interesa trabajar con materiales que estén circulando en el cotidiano, me interesa reciclarlos (una suerte de ecología), no andar inventando historias maravillosas desde la nada.

2. ¿Qué te pareció la crítica de Paty Espinosa cuando te trataba despectivamente de princesa, y las posteriores críticas positivas de Juan Manuel Silva en Contrafuerte?

La verdad es que trato de no meterme en la vida íntima de personas que no conozco, ya sean críticos, reseñistas o editores de periódicos. Soy bastante cuidadosa de eso.   Lo de Juan Manuel Silva Barandica (y los de La calle Passy, Contrafuerte, por su parte Lorena Amaro, Natalia Figueroa, por nombrar a algunos) me parece un trabajo desde la resistencia, un intento de comenzar a hacer crítica literaria desde la honestidad básicamente (que para mí es exactamente lo mismo que resistencia), y eso implica por añadidura una oposición al sistemilla pactado que es muy perversillo y no es nada de honesto. Para esto creo que hacen el doble ejercicio de cuestionarse los sitiales que se ganaron algunos en peleas de medio pelo o por políticas de poder sospechosas en algunos periódicos y a la par de este cuestionamiento, ellos van instalando sus textos, abiertos a comentarios, diálogos, etc.

031Lo interesante de este ejercicio para los lectores es que se desmitifica la idea que se ha mantenido por años de que la crítica literaria está escondida en la academia, media temerosa, media elitista, arrinconada y se la lleva a periódicos, revistas, blogs de circulación masiva, guardando el formato de la crítica, no farandulizando el discurso, ni jugando a las peleas de gallitos, ni menos aún plegándose a la tendencia de moda que es meterse en la vida íntima de los escritores.

 

 

3. Acá la gente se vuelve loca cuando a un chileno lo publican en Barcelona, escriben casi para eso. Tal vez en tu narrativa hay mucha alusión a esa esfera, al mundo Anagrama, que es muy juvenil y taquilla (y que según mi gusto también está chacreado y ya no hace gracia y publica cada día peores títulos). Para no escribir todos igual y a partir de los mismos referentes, digo yo, ¿no habría que buscar referentes menos taquilleros, en otras tradiciones: marginales, clásicos, literatura más camufla ?

n600872452_989602_5249Eso de Anagrama es un delirio por los que han pasado muchos adolescentes, produce algo de risa, ternura y tristeza, como todos los delirios. Los delirios se producen en la exacerbación de un yo, un yo alterado en el que prima la fantasía y la necesidad absoluta de un sujeto de verse en un espejo que le devuelva una imagen en la que él es el personaje principal, ya sea un dios o un demonio. El deliro de Anagrama es verse en un catálogo, en un libro amarillo o gris que diga Anagrama, sin preguntarse acerca de el contenido de ese libro amarillo o gris. Sin cuestionarse por lo bello que es lo literario. Es ser la imagen delirada del otro que ya fue publicado allí, independiente de su escritura.

Acá, diría que se cayó del imaginario chilensis cuando publicaron a Patricio Fernández. Cuando publicaron a Zambra se produjo el primer paso para la construcción del delirio, y era obvio que eso iba a suceder porque como Zambra es un muy buen escritor, todos se alucinaron y se imaginaron como él, lo levantaron a la categoría de héroe patrio y en las noches se soñaban él, y en sus vidas también se soñaban con la posibilidad de ser Zambra, pero obviamente ese delirio sólo quedó ahí.
De todas formas es bueno que lo de Fernández haya sucedido, dio la posibilidad de quebrar ese delirio, de repensarlo, ya que se estaba anidado con demasiada fuerza en algunos narradores algo que sólo los conducía a un abismo y a dejar de escribir o a reproducir algo que claramente no les salía de las tripas.

tapaPor ahora, creo que intento pactar conmigo en términos literarios, ser fiel a mi proyecto que es la lectura y la escritura por sobre todo. Y a veces es difícil, me desconcentro en bullas que no quisiera, pero finalmente es tremendamente agradable cuando acabas un texto y lo relees y lo das a leer y todo se construye de una lectura y otra y otra escritura y así, hasta que pasan los meses y años y miras y has ido construyendo todo desde lecturas y escrituras compulsivas, amables, disruptivas, amorosas, de todo tipo, pero lecturas al fin.

Tal vez seguiré haciendo cruces de un malestar primario íntimo y cultural con el que enfrento a diario. Buscar en la escritura la exposición ficcionada, exponerse en el acto escritural, viva como la carne abierta, como dice el narrador Maori Pérez. Escritos sin gran pretensión de trascender, escritos para seguir respirando, escritos de aquello que se ama: la Literatura.

En relación a lo de Barcelona, he visto a demasiados jóvenes narradores esperando que los venga a buscar una agente a Latinoamérica y se los lleve directo hasta allá, y no sé para qué, si el que quiere leer, viajar y escribir lo hace y no hay mucho más de qué hablar. Los latinoamericanos se comportan como los cenicientos con España. Mucha tele.

2779634751_4fca8556774. Fuiste con la delegación a Cuba. Cuba y Castro son uno de los tópicos obligados para cualquier narrador. Cómo aborda el tema, de qué lado se pone o cómo maneja una independencia y neutralidad con ese tema. ¿Cuál fue tu impresión?

La verdad es que no fui parte de ninguna delegación, fui invitada de forma independiente por narradores del Centro de formación Centro Onelio Cardoso a presentar un libro y a algunas lecturas. Mi posición frente a estas situaciones siempre es de alerta, no dejarse cocinar por un viajecillo. Sí interactuar cara a cara eso situaciones así, no hacerse el loco, luego sacar conclusiones acerca de experiencias cotidianas, de diálogo, y no de esos videos que muestran en Travel Channel.

Allá te das cuenta de la dictadura o cárcel que tiene Fidel en esas isla, por lo mismo no fui a ninguna de las lecturas que me invitaron. Creo que esos son los momentos claves para manifestar la disidencia porque te lo estás viviendo, no desde una sala de una universidad privada con aire acondicionado. Sólo me reuní con gente del centro a conversar de la vida y de narrativa en un parque con unas cervezas, por más bucólico o romántico que te suene.

n600872452_989642_788115. Se te agradece lo familiar y lo ágil en “Diario de las especies”. Resúmela para quienes no la hayan leído y cuéntame un poco en qué estás ahora.

Diario de las especies es una novela del malestar de una mujer que no quería ser escritora, ni en el contexto interno y externo en que lo está siendo porque le da asco, frustración y dolor lo hostil y farandulero y mediocre de ese medio, hasta que vivencia una mutación violenta desde ese asco. Una mujer que busca constantemente virarse de ese mundo, cuestionarlo y regresar a otra posibilidad de registro que no es el registro ochentero alambricado y rebuscado en que muchas narradoras apuestan aún su gracia, ni al discurso taquillero, sino que busca regresar, con un lenguaje bastante directo, a su infancia mítica, con dolores de madre, de crecimiento, con pesadillas, con felicidades como el juego con animales y un río de fondo.

Ahora estoy escribiendo una novela de amor entre un músico y una mujer mayor, que se ve interrumpida por el delirio de un mundo obstaculizado (y delirado) por terceros que centran su posibilidad de existir y trascender en ellos. La novela registra cada uno de los obstáculos, es sólo eso, no es narrativa del amor, sólo una constancia de esos delirios de terceros, como si el artífice del texto fuese un detective, un funero.

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7 comentarios

  1. Nocturno
    Posteado el 22/05/2009 a las 2:59 pm | #

    Todavía no entiendo muy bien cuál es la parada de ella. Está en contra de algo, pero no cacho qué (¿Anagrama?, ¿un grupúsculo literario indeterminable?). Es bastante difusa para expresarse. Tampoco me queda clara su postura respecto a la crítica negativa de P. E. ¿Qué tiene que ver la vida privada de los escritores en eso?

  2. Posteado el 28/05/2009 a las 9:51 pm | #

    buen coment. apoyo la moción. queremos una respuesta!

  3. David Colina
    Posteado el 30/05/2009 a las 7:17 am | #

    No jodan, lo que les duele, y no dicen, es el comentario sobre Fidel y su cárcel.

  4. Nocturno
    Posteado el 30/05/2009 a las 1:05 pm | #

    No me refiero a su parada politica, sino que a su posición frente a la literatura (nacional?)

  5. Posteado el 30/05/2009 a las 4:58 pm | #

    la pregunta de WW no tenía nada que ver con Fidel

  6. Posteado el 03/06/2009 a las 12:41 pm | #

    bueno señores a leer la crítica de paty espinoza, la de silva barandica, el diario de las especies e informarse acerca de anagrama su catalogo, autores, etc.

  7. Sebastián Visagra
    Posteado el 14/09/2009 a las 1:19 am | #

    Me parece que Claudia se equivoca al decir que los escritores chilensis quieren publicar en anagrama sólo para “verse en un catálogo, en un libro amarillo o gris que diga Anagrama”. No, rotundamente no. La razón es querer estar en una editorial grande, con tiraje internacional; la razón es querer que te lean. Si uno pública en una editorial under, por muy chevere que ésta sea y por mucho amor por la literatura que tenga, te van a leer cuatro pelagatos.
    Nada de “ser la imagen delirada del otro que ya fue publicado allí, independiente de su escritura”. No, eso no. La cosa es: si quieres escribir algo bello, y dedicar tu vida en ello, es obvio querer que tu libro llegue a la mayor cantidad de gente posible.

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