Crónica: Monterroso

Por Cristián Brito

Cuando despertó, Monterroso todavía estaba allí

Por Cristián Brito

000a41ce“Monterroso es tan pequeño que no le cabe ninguna duda”. Con estas palabras, y bajo este concepto lleno de múltiples significados el escritor peruano, Alfredo Bryce Echenique, se refería al autor de “El Dinosaurio” en una tertulia realizada en Chile hace algunos años. Y es que Monterroso, el escritor minimalista por excelencia de Latinoamérica, se caracterizó por la brevedad de su narrativa. Un estilo particular y muy poco desarrollado, pero que con el sello del guatemalteco adquirió una connotación insospechada para este particular estilo narrativo, además de cautivar y generar una adherencia inusitada entre millones de lectores.
Monterroso era un hombre de pocas palabras. Su tamaño, casi analógicamente con su estilo literario, era además bastante reducido (medía tan sólo 1 metro sesenta), lo que acrecentó su fama al son de su escritura.
Monterroso, a pesar de la falsa imagen que daba; un rostro taciturno, y mirada ida, como perdida, -características que daban la impresión de una persona en constante reflexión introspectiva-un hombre muy consiente, que sentía profundamente la realidad, pero que la ficcionaba como un juego literario.
Sin embargo quienes lo conocieron aseguran que era una persona alegre. De hecho, dentro de la gran mayoría de los estudios sobre su obra es precisamente el humor uno de los aspectos más destacados.
Una pluma lúcida, de un celador que observa atentamente y que escribía textos iluminados, plagados de doble sentido y múltiples lecturas, fueron características que identificaron su literatura.

53_cortazar_1982_300Monterroso se insertó en la denominada tradición de la risa restringida que comenzó en el último tercio del siglo XIX y que contaba con más exponentes de lengua inglesa que hispánica. La prosa de Augusto Monterroso posee muchos guiños a la obra de Cervantes, esencialmente al Quijote, novela que siempre estuvo presente en su ideario narrativo y que lo marcó a fuego y que le sirvió de brújula a través de su obra. El concepto del humor fácil pero profundo, casi intelectual, es un ingrediente fundamental de su literatura, siempre entrelazada con una ingeniosa y punzante ironía.
Fue un sello propio de Monterroso el poseer un carácter indirecto que le resultó primordial para mostrarse comprensivo con los defectos que siempre descubría en la humanidad y que le embargaban.
Considerando lo anterior, podemos referirnos a la tristeza de su humor, que él definió de acuerdo con la expresión que aparece bajo el concepto de humorismo en el Diccionario la Real Academia Española: el estilo literario en que se hermanan la gracia con la ironía y lo alegre con lo triste.

32_ontario1974_300Se sabe que la abundante sonrisa es el arma de defensa de los que han perdido toda esperanza de mejorar el mundo. Esa ungida desconfianza le hizo a Monterroso reconocer la inutilidad del principio castigare ridendo mores, término acuñado por el dramaturgo francés Jean-Baptiste Poquelin, más conocido como Molière y que significa “corrige las costumbres riendo”. Entonces la sátira que invade y colma toda la obra de Monterroso deja una señal nueva y genuina, y mediante ella descubre el lado ridículo e incomprensible de la vida. Su literatura sin embargo, no busca solucionar ni reparar nada, y tal como lo señaló en más de una vez: “no es necesario confundir literatura con política, porque el artista no puede ser un reformador”.
A lo largo de su obra, el humor de Monterroso fue cambiando; primero se acercó y comprometió estrechamente a ideales y circunstancias políticas y sociales concretas, como queda de manifiesto en sus Obras Completas y otros cuentos (1959) y en La oveja negra y demás fábulas (1969), para posteriormente acercarse a un estilo más alegórico, indirecto y relacionado con lo intrínsicamente humano, característica que comienza develarse en Movimiento perpetuo (1972). Luego Monterroso, desde su breve trinchera narrativa atacó al mundillo literario, que se convirtió en uno de sus principales blancos en los textos Lo demás es silencio (1978), La palabra mágica (1983), La letra e (1987) y La vaca (1998). 

A menudo queda la sensación que el humor e ironía cumplen una función de autodefensa en los textos de Monterroso, como si el autor necesitara una coraza de sarcasmo para no sucumbir ante un mundo irracional y deshumanizado, en el que la noción de verdad ha perdido su peso absoluto y los valores que suponen diferencian a los seres humanos de las demás especies posicionándonos en un pilar más elevado; el de los seres pensantes, se derrumba.

monterroso21Augusto Monterroso (1921-2003) fue la máxima figura hispánica del género breve de la literatura. Sus microrrelatos y su entrañable personalidad, sumados a su modestia y sencillez, además de una excepcional inteligencia y exquisita ironía, lo consagran como uno de los principales autores latinoamericanos. Monterroso fue un autodidacta por excelencia, y no es menor el detalle que haya abandonado sus estudios a temprana edad para dedicarse por completo a la lectura, principalmente de los clásicos a quienes siguió con devoción. Guatemalteco de adopción y centroamericano por vocación, Monterroso consagró gran parte de su vida a luchar contra la dictadura de su país, mucho antes de darse a conocer internacionalmente con el cuento que lo inmortalizo; El dinosaurio. Sobre este particular y enigmático relato cuya extensión sólo es una línea y del cual se dice es el más breve de la literatura en español, se han escrito exhaustivos estudios sin lograr un consenso. El enigma que encierra al parecer se fue con Monterroso.
Monterroso; maestro de fábulas, aforismos y palindromías, fue de vital relevancia en la formación de los más conocidos escritores hispanoamericanos que le sucedieron, tanto en Latinoamérica como en otras latitudes, característica que le valió adjudicarse el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el año 2000.
Monterroso fue un hombre de pocas palabras, de breves escritos, de sonrisa afable y caminar cansino. Sin embargo, su prosa, su brevedad y consistencia, su locuaz visión del mundo y del ser humano, lo convierten en uno de los autores fundamentales de las letras hispanohablantes. El enigma de su prosa es casi tan grande como el significado y mensaje oculto dentro de la concisión de sus textos. Con Monterroso aquel adagio que reza que lo bueno viene en frasco chico, cobra más veracidad que nunca, tanto como el sentido de su inmortal legado.

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2 comentarios

  1. Gordillo
    Posteado el 17/06/2009 a las 3:28 pm | #

    Me parece que uno de los textos latinoamericanos màs importantes por su inteligencia y visión es “Lo demás es silencio” Es un texto tan importante como los cuentos de Borges en torno a la reflexión sobre nuestra cultura pero con todo el humor que Borges alcanza solo mediante lo oscuro e irónico. Los textos de Monterroso son bellos, a mi parecer, por ese intento de huir de aquella maquina tragaescritores de la literatura, capeando con sus mismas reglas lo que la hace a ratos más nefasta e inutil.

    Saludos.

    E.

  2. E.G. Noll
    Posteado el 29/06/2009 a las 12:35 pm | #

    Y tal vez,extraliterariamente y no tanto, este texto amerite recordar aquella situación reflejada en el cuento “Llorar orillas del Mapocho” La figurilla de ese escritor, tan lleno de humor, anclado a la orilla de ese río que al parecer ya no acarrea deshechos tóxicos por su cauce, cansado, llorando. A mi me parece desconcertante y a la vez me recuerda el caso de un duro sentimental llamado Roberto Arlt, sentado en la Plaza de Armas y llorando frente un joven Volodia Teitelboim allá, lejos, antes del año 40.

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