Por Alejandro Bruna
Luz Croxatto:“Contar una historia es algo que nos cuesta ene”
Por Alejandro Bruna
¿Cómo asumiste el tema de Roos Films, que se fueran a quiebra?
Yo ya hice mi pérdida. Soy la única de los empleados a la que se le debe su sueldo desde noviembre. A todos los demás se les debe febrero, abril, marzo. Pero yo lo di por perdido. Es triste, eran una productora súper exitosa. Es súper malo para la industria. Independientemente de cuál fue el problema, que no está muy claro, no sabemos qué pasó. Un día nos dijeron: “Sabís, estamos con problemas de flujo de caja y no les vamos a poder pagar este mes”. Nadie puso problemas, estábamos produciendo cinco programas. En ninguna parte podíamos concluir que había un problema. Además que estos gallos tenían una rica mística de trabajo, con un grupo de incondicionales. Era súper agradable trabajar ahí. Por todos lados es súper doloroso. Yo puse mis manos al fuego esta vez y me las quemé. Pero no tengo ni por un momento la idea que fue fraude ni mala intención – nada. No sé qué pasó. Eso sí, yo creo que la industria de la televisión independiente ha sido abusada por los canales de manera horrible, hasta que se aniquiló.
¿Concuerdas con que hay una especie de crisis creativa en la televisión chilena?
¿Tú dices crisis en este momento? Crisis ha habido siempre. Ha sido la gran pata coja del arte en Chile desde siempre. Tenemos a Bolaño, a narradores poderosos… Y Bolaño es magnífico, pero te pasa que lo leí y lo primero que decí, es “este gallo no es chileno”. Este gallo no es chileno. Algo pasa. Algo tenemos truncado. Somos lateros contando historias. Y por otro lado tenemos a Pablo Illanes y Víctor Carrasco y un par más que han perfeccionado su técnica y su “guionística” y están en un nivel más competitivo, pero el resto está ahí, rascándolas.
¿Cómo ves el trabajo de ellos?
Pablo es el que más me gusta. Víctor es más serio. Es el más comprometido con nuestra identidad, si tu quieres, y él ha abrazado esa causa y a ido desarrollando y a encontrado un lenguaje y una forma para entretenernos con nuestra propia historia y para reconocernos. Y Pablo, Dios lo bendiga, ha aprendido a entretenernos, virtud que pocos tienen. No es que no se reconozcan las historias de Pablo, pero las historias de Pablo no están cargadas de identidad: están cargadas de acción, cargadas de drama. El tipo es entretenido.
¿Qué tenemos que aprender para tener un buen guión?
El guión tiene dos patas; una que es la literaria y otra que es la narrativa, y si querí, la técnica. Pongámosle la técnica. Tres patas. Antes éramos un cero a la izquierda en las tres y ahora hemos mejorado en una: técnicamente ya entendemos lo que es un guión, técnicamente ya estamos aprendiendo a organizar una historia. Hemos aprendido. Pero no hemos encontrado historias que contar, y eso no es de ahora, es de siempre. Eso sí, la televisión ha aprendido más que el cine. En el cine somos bien patéticos. Somos unos lateros llenos de justificaciones, pero somos unos lateros. Nos cuesta ene creer que se puede entretener siendo inteligente. Le tenemos miedo a la complejidad, a la inteligencia, a tantas cosas.
¿Cómo te enfrentas al guión?
Sufro lo indecible. Es lo más difícil que hay. Chile tiene una tranca con la narrativa que no entiendo. He aprendido a aceptarlo; a aceptarlo en mí misma y en los que me rodean, pero casi que tenemos una tara mental con la narrativa. Podemos jugar con las palabras, hacer cosas increíbles y preciosas, como las décimas y las payas; es un país repleto de poetas ingeniosos, delirantes y alucinantes, pero la narrativa, contar una historia es algo que nos cuesta ene. Da lo mismo si es propia o ajena, nos cuesta cualquier cantidad. No sé qué es lo que nos falta, si es una proteína que nos falta o si no tenemos tradición de contarles cuentos a los niños o nadie nos ha contado cuentos desde chicos, no sé qué es. Tenemos hasta problemas para contar nuestra propia historia. No sabemos hacerlo. Tenemos un problema. No sabemos hacerlo, no sabemos ni por dónde empezar ni por dónde terminar, y da lo mismo: es un virus que ataca a los que llevan 20 años en esto como los que están recién empezando. Así como los argentinos son secos pa’ la narrativa y pésimos pa’ la poesía, nosotros al revés. Afecta al guión como afecta a la novela, como afecta al cuento.
Estuviste en el seminario de Robert Mckee, “Chile Story.” ¿Qué fue lo que más te impactó?
Fue lejos lo mejor del año, lo pasé increíble y aprendí cualquier cantidad. Fue un lujo, realmente, aunque habían varias cosas él dijo que son totalmente de “perogruyo” de este oficio, pero que jamás nadie se las había dicho al medio chileno. Que el público importa. Que el público es inteligente. Que el público termina las historias. Que al público hay que seducirlo y que está dispuesto a ser seducido. Tantas cosas, que para nosotros los guionistas era revolucionario que se lo estuviesen diciendo a los productores y a los directores. No, pero aprendí tantas cosas, que no me podí preguntar eso – dice, y se ríe, dando por terminada la conversación.
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7 comentarios
Puros clichés, qué asco.
¿la busqueda de identidad de Carrasco se traduce en El señor de la querencia? “somos huachos, nos golpeo el patron” paremos la tontera..
y pablo illanes???? le importan una raja los dialogosy la construccion de escenas, es un efectista profesional. su unico valor es entender que al chileno nole gusta la buena narrativa, ni la sutileza ni los subtextos, le gustan los giros, y mientras màs predecibles mejor. es verdad: sus historias estan cargadas de accion y drama, pero del más barato y charcha.
en todo caso es mejor que carrasco.
Qué onda lo despectivo de ambos comentarios. Hay que reconocer que el tema de los guiones de teleseries, y la telenovela en sí en Chile, no da para elogios extremos, pero de ahí a decir que lo único que Carrasco a mostrado es la violencia en “El señor de la Querencia” – “Pampa Ilusión”, “La Fiera”, incluso en personajes tan estereotipados como los que se encuentran en “Sucupira”, donde también aportó Carrasco, sí ahondan en nuestra identidad y la memoria (te recomiendo leer algo sobre el tema, seba, creo que hay un libro de Valerio Fuenzalida que te puede ayudar, o si no, pregúntale a Constanza Mujica). En cuanto a Illanes, obviaré el tema porque la mezcla acción-drama da para caer en lo burdo, como lo hizo más de una vez en “Adrenalina”, pero actualmente lo considero un tipo que entretiene y que es capaz de dar nuevas historias que antes no se veían en la tele chilena.
quizás tengas razón AB, illanes es novedoso, pero honestamente no aguanto Donde está Elisa, es realmente mediocre en diálogos y su estructura deja de sorprender rápidamente,
el tema (la historia) en la narrativa es importante, pero más importante es su ejecución, y en eso ni illanes ni carrasco han mostrado ser muy buenos, creo yo.(independiente del rating, que en las teleseries chilenas no tiene casi nada que ver con la calidad de la ficción)
igual creo que illanes está aún por hacer su mejor trabajo, va para arriba, pero donde está elisa es un retroceso con respecto a Alguien te mira.
No creo que la literatura o la narrativa chilena sea aburrida (o floja o trancada o lo que sea). El principal problema son las personas a las cuales se les hacen este tipo de preguntas. Las respuestas siempre están condicionadas por sus gustos, y quienes responden siempre lo hacen teniendo como principal referente una literatura de tipo elitista, la que está de moda o la que está de turno. Siempre aspirando a una ver una literatura parecida a este, o “a partir de este otro…”.
El caso de la literatura es, en cierto sentido, extrapolable al del guión en las teleseries, o viceversa: el guión se prepara para las masas (llenos de clichés y sueños en venta), mientras la literatura, el gusto, e incluso la noción de la literatura es gobernada y proyectada al “espacio común” por el escritor de moda o su estilo narrativo, si se quiere.
Aunque es necesario separar televisión de narrativa, literatura “suelta” y sin trancas sí existe en nuestro país. Pero hace falta superar la triste realidad de los guionistas chilenos de moda para que croxato vuelva a creer, si es que alguien quiere atribuirse la misión. Tendrá que morir además la triste relación que llevamos con la obra de Bolaño y dejar de pensar que será él y su obra quien determine cuánto pesa la literatura nacional. Pensar eso es la tranca. Gente que habla de literatura como Croxato es una tranca. Literatura hay, y para muestra bastan unos cuantos clicks: Maori Pérez, la Claudia Apablaza (presentes en esta revista), el Zambra, Azócar, Lemebel, el Felipe Becerra, y otro montón de escritores jóvenes dispuestos a partir la clase dominante, segregadora y costumbrista de la literatura nacional.
Saludos.
Atte,
Un fiel creyente de la literatura nacional y sus hijos.
es igual a la carolina soto de rojo
http://www.elrancahuaso.cl/tmp_images/84/noticia_4159_normal.jpg
hay que escribir no mas cabros, no se por qué le ponen tanto