Por Juan Manuel Silva
Cornhuskers (Peladores de Maíz)
Carl Sandburg, Traducción por Juan Manuel Silva
La Pradera
Nací en la pradera y la leche del trigo, el rojo de sus tréboles, los ojos de sus mujeres, me dieron una canción y un lema.
Aquí el agua descendía, los icebergs se deslizaban con relave, y los huecos y los valles silbaban, y la negra arcilla venía, y la arenosa arcilla dorada.
Aquí entre las barracas de las Montañas Rocallosas y los Apalaches; aquí y ahora una estrella matutina fija un signo de fuego sobre el clamor de la madera y el forraje de las vacas, el cinto de algodón, el ganado del rancho.
Aquí los grises gansos viajan quinientas millas para volver con un viento bajo sus alas graznando el llanto por un nuevo hogar.
Aquí sé que después nada querré tanto como otro amanecer o una luna de fuego en el cielo duplicada en una luna de agua sobre el río.
La pradera canta para mí cuando recién ha pasado el mediodía y sé que en la noche descansaré sin problemas en sus brazos, en el corazón de la pradera.
***
Después de que el día se imprime en la piel
Manejando la horquilla en los fardos,
Después de los huevos, los bollos y el café,
Los grisáceos montones de heno
En el crepúsculo
Están serenos orando
Hacia las manos de la cosecha.
En la ciudad, entre las murallas, el pasajero del tren está ahogado y los pistones silban y las ruedas maldicen.
En la pradera el revoloteo de ruedas fantasmales y el cielo y la mugre entre ellos amortigua los pistones y anima a las ruedas.
***
Sigo aquí cuando las ciudades han desaparecido.
Estoy antes de que las ciudades vengan.
Nutrí al solitario jinete.
Cuidaré al sonriente hombre que monta el hierro.
Soy el polvo del hombre.
El fluir del agua balbucía al ciervo, al conejo de cola blanca, al perrito de la pradera.
Tú viniste en vagones, haciendo calles y escuelas,
Pariente del hacha y el rifle, familia del arado y el caballo,
Cantando Yankee Doodle, Old Dan Tucker, Turkey in the Straw,
Tú, con tu gorra de mapache en una cabaña escuchando el aullido de un lobo solitario,
En la puerta de la choza leyendo las ventiscas y los Chinooks perderse desde Medicine Hat ,
Soy polvo de tu polvo, como soy hermano y madre
Hasta en la cara de la moneda, el trabajador en piedra y arcilla,
La cantante y sus hijos desde hace mil años
Marchando en una fila la madera y la llanura.
He sostenido su polvo entre las revoluciones de los astros.
Permanezco mientras viejas guerras son peleadas, mientras la paz rumia maternal,
Mientras nuevas guerras se alzan con las frescas muertes de los jovencitos.
Alimenté a los niños que fueron a Francia en los grandes y oscuros días.
Appomattox es una bella palabra para mí tanto como lo son valle Forge y el Marne y Verdun,
Soy quien ha visto los rojos nacimientos y las muertes rojas
De hijos e hijas, tomo paz o guerra, no digo nada y espero.
¿Has visto un rojo atardecer gotear sobre alguno de mis maizales, la orilla de las estrellas nocturnas, las onduladas líneas del alba alzándose encima de los valles trigales?
¿Has escuchado mis trillas gritar en la barcia de los montones de paja y el trigo corriendo en las carretas, mis peladores de maíz, mis manos cosecheras arrastrando el cultivo, cantando sueños de mujer, mundos, horizontes?
***
Los ríos abren un sendero sobre la llanura.
Se yerguen las montañas.
El salino océano presiona
Y empuja en la costa
El sol, el viento, trae lluvia
Y sé lo que el arcoiris escribe a través
Del este o el oeste en semicírculo:
Una carta de amor prometiendo volver.
***
Pueblos en la línea del tren Soo
Pueblos en el Big Muddy ,
Se ríen el uno del otro de cachorros (se ríen porque son cachorros, jóvenes)
Y se burlan como niños.
Omaha y Kansas City, Minneapolis y Saint Paul, hermanas
Y juntas en una casa, tirando slang, creciendo.
Pueblos en los Ozarks, los pueblos del trigo en Dakota, Wichita, Peoria,
Buffalo, hermanas tirando slang, creciendo.
***
Fuera del terroso pastizal cruzado por una serpentina de humo indio salido de sus tipis -fuera de un pilar de humo, una promesa azul- fuera de los patos salvajes tejidos en verdes y púrpuras-
He visto aquí una ciudad alzarse y decir a la gente del mundo entero: Escuchen
Soy fuerte, sé lo que quiero.
Fuera de las cabañas y los tocones, canoas de madera despintadas- barcos delgados conseguidos por el hacha desde clamor de la madera.- en los años cuando el hombre rojo y el hombre blanco se conocieron- las casas y las calles se alzaron.
Un millar de hombres rojos lloraron y se fueron lejos hacia nuevos lugares para el maíz y las mujeres: un millón de hombres blancos vinieron y pararon rascacielos, vomitaron vías de trenes y cableados, antenas hasta el salino mar: ahora las chimeneas muerden el horizonte con dientes de colilla.
En un año primero el llamado del pato salvaje cosido en verdes y púrpuras: ahora el parloteo del remachador, la patrulla de policía, el silbido entonado por el barco de vapor.
A través de mil años a un hombre ofrezco un apretón de manos.
Le digo: Hermano, hagamos corta la historia, es corta para una extensión de mil años.
.
***
¿Cuáles son estos hermanos que están a oscuras?
¿Cuáles los aleros de los rascacielos en contra de una humeante luna?
Estas chimeneas agitándose encima de los ranchos de madera
Cuando los botes carboneros aran río arriba
Las espaldas encorvadas de los ascensores de grano
Los llameantes piñones de las láminas de acero del molino
Oponen sus brazos de carne contra las giratorias muñecas de acero:
¿Cuáles estos hermanos
En la oscuridad
De mil años?
***
Un faro busca una tormenta de nieve.
Un embudo de blanca luz dispara desde arriba del piloto del Pioneer Limited
Cruzando Wisconsin.
Durante las horas matutinas, en el alba,
El sol expulsa las estrellas del cielo
Y al faro del tren Limited
El bombero ondea su mano a un profesor rural sobre un trineo.
Un niño, rubio, roja bufanda y guantes, sobre el trineo,
En la lonchera un sándwich de chuleta de cerdo y una porción de pastel de grosella.
Una braza de nieve que les llega hasta las rodillas a los caballos.
Los sombreros de nieve están en las onduladas llanuras de la pradera.
El Missisippi miente acerca de usar sombreros para nieve.
***
Cuida tus cerdos cambiando el maíz y el salvado,
Oh granjero.
Llena sus interiores hasta que ellos se balanceen sobre sus cortas piernas
Bajo los tambores que tienen por panzas, jamones de grasa.
Mata tus cerdos rebanando con un cuchillo debajo de la oreja.
Degüellalos con un cuchillo de carnicero.
Cuélgalos con ganchos de sus piernas traseras.
***
Una carretada de rábanos en una mañana veraniega.
Mostacillas de rocío en las bolas púrpura-carmesí.
El granjero sentado balancea las riendas sobre las caderas de los caballos píos.
La hija del granjero con una canasta de huevos, sueños de un nuevo sombrero que usar en la feria del estado.
***
Por el lado izquierdo y derecho del camino,
El maíz marchando-
Lo he visto hace varias semanas de rodillas- ahora su frente está en alto- borlas de roja seda se arrastran desde los lóbulos de sus orejas.
***
Soy la pradera, madre del hombre, esperando.
Son míos, los trilladores comiendo bistec, los jóvenes granjeros conduciendo bueyes hacia el corral de la vía del tren.
Son míos, los grupos de gente en el picnic del cuatro de julio, escuchando a un leguleyo leer la Declaración de Independencia, mirando los remolinos y las bengalas en la noche, los jovencitos y jovencitas de a dos buscando lugares oscuros y besadores puentes.
Son míos, los caballos mirando por sobre el cerco durante la escarcha de finales de octubre diciendo “buenos días” a los caballos que tiran las carretas de nabo al mercado.
Son míos, el viejo zigzag de las vías de cercos, los nuevos alambres de púas.
***
Los peladores de maíz usan cuero en sus manos.
No hay disminución del viento.
Azules bandanas están anudadas sobre las rojas barbillas.
Las manzanas del otoño y el invierno toman el ardor de los atardeceres de noviembre a las cinco de la tarde: otoño, hojas, hogueras, rastrojos, las viejas cosas que se van, y la tierra se hollina.
La tierra y la gente cargan recuerdos, incluso entre los hormigueros y las lombrices de cebo, entre los sapos y las cucarachas madereras – entre los epitafios de las lápidas borrados por la lluvia- ellos guardan viejas cosas que nunca envejecerán.
La escarcha suelta la chala del maíz
El sol, la lluvia, el viento
Sueltan la chala del maíz.
Los hombres y mujeres son ayudantes.
Son todos juntos peladores de maíz.
Los veo tarde en la noche del Oeste
En un humeante polvo rojo.
***
El fantasma de un gallo amarillo ostentando un peine carmesí, encima de una pila de estiércol llorando un aleluya a los rayos de luz solar.
El fantasma de un viejo sabueso olfateando en la maleza en busca de ratas almizcleras, aullándole a un mapache trepado en la cima de un árbol a medianoche, masticando un hueso, persiguiendo su cola alrededor del galpón maicero.
El fantasma de un viejo caballo de trabajo tomando el enganche de un arado a través de un campo de cuarenta acres en primavera, atado a un escarificador en verano, enganchado a una carreta entre las pilas de maíz en otoño.
Esos fantasmas vienen a la conversación y preguntan por la gente en los porches de las granjas durante las últimas noches de verano.
“Las formas que se han ido están aquí”, dice un viejo con una pipa de mazorca entre sus dientes, una noche en Kansas con un viento caliente sobre la alfalfa.
***
Mira hacia los huevos, son seis
En el nido del Mockingbird
***
Escucha a los seis Mockingbirds
Lanzando locuras como “Oh-sé-feliz”
Sobre los pantanos y las tierras altas
Mira hacia sus canciones
Ocultas en huevos.
***
Cuando el sol de la mañana está encima de las flores de la trompeta trepadora canta a las ollas de la cocina: Shout All Over God´s Heaven .
Cuando la lluvia se inclina sobre las colinas de la papa y el sol interpreta un rayo plateado sobre la última ducha, canta a los arbustos de la cerca del jardín: Mighty Lak a Rose .
Cuando la helada aguanieve de la tormenta golpea en las ventanas se levanta en un gran aliento, canta a las lejanas colinas: The Ole Sheep Done Know the Road, the Young Lambs Must Find the Way .
La primavera se desliza hacia atrás con cara de niña llamando siempre: “¿hay algunas canciones nuevas para mí? ¿Alguna nueva canción?”
Oh chica de la pradera, sé solitaria, cantando, soñando, esperando, -tu amante viene- tu niño viene- los años sigilosamente avanzan con los dedos de la lluvia de abril sobre una champa nuevamente girada.
Oh chica de la pradera, quien te deje hablar sólo con amapolas carmesíes, quien ponga un beso de despedida en tus labios y nunca vuelva-
Hay un canto profundo como las rojas bayas del espino, extenso como la capa de negra arcilla hacia la que vamos, el brillo de la estrella mañanera sobre el cordón de maíz, la línea ondulada del alba sobre un valle de trigo.
***
Oh madre pradera, soy uno de tus chicos.
He amado la pradera como un hombre con un corazón lleno de dolor y de amor herido. Aquí sé que después nada querré tanto como otro amanecer o una luna de fuego en el cielo duplicada en una luna de agua sobre el río.
***
Les hablo de nuevas ciudades y nueva gente.
Les cuento que el pasado es un puñado de cenizas.
Les cuento que el ayer es un viento venido a menos,
un sol caído en el oeste.
Les cuento que no hay nada en el mundo
Salvo un océano de días del mañana,
Un cielo de días del mañana.
Soy hermano de los peladores de maíz que dicen
Al atardecer:
El día de mañana es el día.
También te puede interesar:

3 comentarios
Está bonito… pero sin los originales en inglés no se puede opinar.
http://www.americanpoems.com/poets/carlsandburg/12795
Ahí va el poema
Si pues, sin los originales no se puede chaquetear…
Gracias, Don Juan Manuel.