Columna: Carolina Zúñiga

Por Luis López-Aliaga

Carolina Zúñiga o la imposibilidad de la ficción

Por Luis López-Aliaga

zuniga1Carolina Zúñiga anuncia a cámara la muerte del Dr. Chapatín. Acongojada, sus cejas se curvan y se convierten en una sola brocha escarpada en el centro. Un mínimo error, un detalle que le costaría el escarnio público, la burla alevosa. El Dr. Chapatín estaba vivito y posteando y no pensaba morirse sino mucho más tarde, cuando la gripe porcina se ensañara en el DF.
Fue una explosión en la vida de la pobre Carola. Algunos quisieron ver en aquel gesto inocente -y hasta tierno- un intento de homicidio. Otros, la imperdonable omisión de las sagradas escrituras, la trasgresión del cuarto mandamiento. Y eso sí no tiene perdón de Dios. La noticia se difundió entonces como una catástrofe y el país entero, hombres y mujeres de todas las edades, trabajadores y empresarios, emos y visuals, dejaban sobre sus veladores Los detectives salvajes y salían a las calles con la boca llena de espuma, preguntando furibundos la dirección de Zona Latina.
Carola comenzó entonces un camino insospechado pero entendible. Decidió instruirse. Leyó con el impulso más genuino de todo buen lector: la rabia y el resentimiento. Fue su travesía por el desierto. El duro camino de adiestramiento propio de todo místico. Sólo entonces se sintió lista y dispuesta para una obra de gran envergadura: arremeter contra toda la fauna literaria nacional, en un encomiable intento de reivindicar su nombre ensuciando el de los otros.

file_200771014254Recuerdo haber sido difamado por ella en una entrevista publicada en algún blog de escaso vuelo. Me acusó de mirarle las tetas cuando se inclinó a mostrarme un texto al final de una sesión de taller. Juro que no recuerdo esas tetas. Mucho menos ese texto. No era el único personaje de ficción contra el que despotricó Carola Zúñiga en esa entrevista. Zambra, Apablaza, Jeftanovic, León. Todos seres irreales, fantásticos, que muchas veces, demasiadas, vimos sobre el escenario y nos conmovimos por su locuacidad y la profundidad de sus sentimientos. Entorno a ellos Carola ensayó algunos pasos graciosos y chispeantes, pero aún no olvidaba del todo el axé que aprendió en Mekano.
Luego viene su reclutamiento en las huestes de la crítica. Ese es, creo, el lugar natural para ella, un espíritu golpeado, una belleza rota, malgastada. La conciencia de haber extraviado por culpa de los otros un destino, sólo puede conducir al panel farandulero o a la crítica literaria. SQP o LUN, un solo odio que se bifurca y se carga con sus pequeños y grandes afluentes. A esas alturas Carola dejaba claro que venía hablar por aquella boca muerta, primordial, la hebra dorada de la literatura chilena, la copa de la vida nueva. El abajismo de Gumucio fue, guiada por sus sueños, lo primero que colocó en la hoguera.

250608_61s7yu5z1g2bd3p1g6je2j1i4kqfpx_carolinazuiga_h034347_lDanzó entonces, como una Isis del ciberespacio, alrededor del fuego primitivo. Y ahí se sintieron las primeras convulsiones de la montaña. Ruidos interiores, malestar gástrico. Pero Carola, poseída, iluminada por el fuego de la pira, hermosa incluso con su máscara de la impunidad, siguió bailando con más furia que nunca. Intuía quizás el sacudón más fuerte y hasta el hackeo. Un inocente libro de otakus, peloláis y pokemones desató el estruendo, el griterío de la misma tribu que alguna vez la desdeñó sin culpa. Carlos Labbé, ofendido, alzó la voz en nombre del honor y las buenas costumbres. Por fin un personaje de ficción con los pantalones bien puestos: ¿quién eres, Carola Zúñiga? ¿Serías tan hombrecito o mujercita de dar la cara, o sea, de colocar la otra mejilla? El día que lo sepa, te partiré en dos. La erótica sado, escondida históricamente en las letras nacionales, se despertaba gracias a los tambores rituales de Carola. Otro más de sus aportes.
Era un baile radiante el de entonces, el fuego encendiendo su sonrisa, sus piernas flotando entre las ruinas, ligeras, soberanas, un hermoso baile de despedida. Ella, sin duda, lo supo. Lo suyo sería bailar entre cadáveres, entre cráneos inmensos y restos de estanterías. El papel quemado de los libros cayendo sobre su cabeza como motitas de nieve.
Porque con Lillo Carola se puso triste. Y, paradójicamente, dejó de bailar sola. Algo de academia, de contar los pasos sobre el tablado, se coló en su almita justiciera. Quizás el miedo, quizás los editores, quizás el tedio. Quizás tus nuevos amigos, Carola. O el aullido de esos viejos lobos con el pelaje gastado. Es triste, Carola, es cierto. No seré yo quien te diga lo contrario. Sólo puedo ahora murmurar un ruego: o vuelves a danzar o mejor lo dejas todo. Lo dejas todo y te vienes conmigo. En serio, estoy aquí, esperando. ¿O acaso ya no me reconoces? Soy yo, y sí, ahora lo recuerdo todo. Recuerdo tus textos, Carola, y recuerdo tus tetas. Tus textos y tus tetas. Tus textos y tus tetas, Carola.

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14 comentarios

  1. slehuede
    Posteado el 03/09/2009 a las 2:23 pm | #

    Pobre loca, si supiera…

  2. Simón
    Posteado el 03/09/2009 a las 4:28 pm | #

    Cuidado con las tetas, don Lucho, cuidado con ese par, que son más peligrosas que una lengua viperina. Gran texto.

    Simón S.

  3. V
    Posteado el 03/09/2009 a las 6:16 pm | #

    Tremendo, tremendo.

  4. maríasantiago
    Posteado el 03/09/2009 a las 6:26 pm | #

    Una tarde de esas de verano vi al Doctor chapatín y a carola zúñiga en la Plaza Ñuñoa tomando una cerveza y comiéndose un sandwich de pollo con palta, tomate y mayo. Me senté junto a ellos y escuché que hablaban de temas literatosos; no sólo de libros, si no que de muchos escritores chilenos. Tramaron algo horrible que no contaré en este comentario, si no que me lo reservaré para cuando sea el momento adecuado.

  5. Carola
    Posteado el 03/09/2009 a las 6:47 pm | #

    A la Carola no le preocupa el perdón de dios. Ni menos la trasgresión del cuarto mandamiento. Ella sabe que dios no existe.
    Es el autor de este texto el que debería preocuparse por la trasgresión del octavo mandamiento. Y eso sí no tiene perdón de Dios.

  6. fran
    Posteado el 03/09/2009 a las 8:38 pm | #

    esto es monstruoso

  7. Posteado el 05/09/2009 a las 6:53 pm | #

    don lucho, deje de prestarle ropas a sus polluelos.

  8. Juan Eduardo
    Posteado el 11/09/2009 a las 8:50 pm | #

    Carola Zuñiga es la misma candidata a Miss Chile que eligió a Sor Teresa de Calcuta y al Papa para estar en una isla desierta y poblar la humanidad….

  9. carola
    Posteado el 12/09/2009 a las 10:51 am | #

    Y van a decir que canto
    desde la vanidad (o la ignorancia)
    Ya no me importa, ratas,
    lo que digan (aunque duela)
    ahora que he perdido el respeto
    de mis sobrinos, mi jardín,
    mis animales (el perrito y la calandria)
    por ocultar mis gracias de la envidia
    Ahora que corté mi cabello, cubrí
    mis piernas de cobre con ceniza
    Les voy a recordar que yo medía
    diez centímetros más que mis iguales
    y era sabia y bella y bondadosa
    Y a pesar de estos vestidos
    baratos y sintéticos
    (que casi nunca lavo) les recuerdo
    mis bellos camisones
    de algodón ovillado, mis sedas
    que guardo entre frazadas
    repletas de alcanfor, para la pena,
    el goce, el desperdicio
    (y la envidia otra vez)

    CZ

  10. jorge
    Posteado el 12/09/2009 a las 6:38 pm | #

    carola, yo te celebro
    este poema dieciochero
    carola deberías ponerte
    hoy mismo uno de los buenos.

    carola, querida amiga,
    no hagas caso de la envidia
    no hagas caso de los niños-viejos
    que te miran con desidia.

    carola eres maestra
    de las artes literarias
    de las artes de la cocina
    y de las artes de la cama.

    carola querida mujer
    emprende ya tu vuelo
    busca otros horizontes
    lejos de ese país embustero.

    carola, mujer sagrada
    carola, mujer divina,
    carola, mujer del pueblo
    carola, carola, carola…

  11. carola
    Posteado el 14/09/2009 a las 5:37 pm | #

    Sé que hablan de mí, sé que me espían
    entre un macizo de altísimos papayos
    El viento(despreciable) acumula las nubes
    contra el sol que calienta
    las aguas de mi baño. Reclinada
    en los bordes de la loza
    rígido el cuello(la cervical nerviosa),
    lejos de la veranda junto a los chopos
    (¿qué es un chopo?) o los chanchos de tierra
    Y las aguas que pierden su tibieza
    (mi carne de gallina). Incómoda
    con mi propio destino. Ya no quiero
    saber todas las cosas que sabía
    (las mejores recetas de un asado
    y el grito de las aves). Es mejor
    yacer cual adobe en los escombros
    (que ninguno codicia bien o mal).
    Sé que hablan de mí, sé que me espían.
    En este vaso verde como un prado
    (laberinto sin fondo)
    apachurro yo misma mi limón
    Prefiero ajarme con ron y coca-cola
    que en la mano del viejo repelente
    No es que ignore mi páncreas
    ni que cante (perro lobo a la luna)
    las sombras de la muerte. Amo la vida
    y me gusta tocarla como tocan
    las sábanas de Falabella
    mi vientre en los veranos y apretarla
    como aprietan en invierno
    las pieles de los osos. Ese viento
    (siempre despreciable) revuelve las mamparas
    los toldos del jardín
    Rescato la botella de ron, me bamboleo
    con Las Últimas Noticias. Al nuevo día
    no me quiero hecha polvo en el espejo
    no me quiero hecha polvo en el espejo
    no me quiero hecha polvo en el espejo.

    CZ

  12. Lorena Figueroa
    Posteado el 21/10/2009 a las 8:32 am | #

    “Carola Zuñiga es la misma candidata a Miss Chile que eligió a Sor Teresa de Calcuta y al Papa para estar en una isla desierta y poblar la humanidad….”

    Creo que es la frase mas transgresora y blasfematoria que he escuchado jamas ! imaginar al Papa y la Madre Teresa echandose un polvo! Genial Carolina, eres puro rock.

  13. Lorena Figueroa
    Posteado el 21/10/2009 a las 8:35 am | #

    Por otro lado encuentro el articulo bien machista y mal escrito, con un dudoso sentido del humor, por no decir, inexistente.

  14. carola
    Posteado el 22/10/2009 a las 10:23 am | #

    Nunca tuve el menor entusiasmo
    por una vida breve aunque gloriosa
    Frecuentar ansío mis potajes
    (agridulces y fuertes) todo el tiempo posible. Amar también
    (sin mucho esfuerzo. Ser amada
    como si fuese el único animal
    deseable en el planeta. Aburrirme.
    Maldecir. Despertarme
    hasta pedir la muerte / conociendo
    que el infarto no acude por llamado
    (¿o sí?) Entonces te detesto
    chiquilla coronada con laurel
    o varas de apio fresco, lloriqueada
    en tierno funeral
    antes de los mareos y el bochorno
    del primer embarazo.
    Gloriosa tú. Yo en cambio
    llevaré esta belleza inevitable
    (¿cuánto más todavía?) que me ocupa
    como relleno a un pavo.
    Huiré (sin excesos)
    del trato con la parca. Deseo
    (con fervor) un par de nietos
    sanos y presentables. Poco importa
    que los lustros me vuelvan
    triste o necia. Una carga
    (así suelen decir) para mis hijos.
    Poco importa
    Es tarde de tormenta. El jardín
    luce bajo la lluvia como los pelos
    de una rata mojada. Hoy cumplí
    los treinta años de edad.
    He ganado (supongo) en experiencia
    y hasta en sabiduría. Mas la madre
    del llamado cordero (mala madre)
    está en estos pellejos
    que me sobran, las lonjas de jamón
    no comestible creciendo
    (aún con disimulo, menos mal)
    entre mis muslos, mis caderas,
    mi vientre (la barriga)
    plegándose en mi pubis
    Nunca tuve el menor entusiasmo
    por nosotros. Ni por ti
    Ni por mí.

    CZ

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