Crítica: Maori Pérez

Por Carolina Zúñiga

6529_115639313448_710023448_2064866_7946325_nMe gustaría escribirte un poema de amor, Maori, un poema que hablara sobre el delirio y la ternura, sobre Bolaño y Foster Wallace, sobre la tristeza y la muerte. Me gustaría escribirte un poema donde quedara en claro que no te merecemos, Maori, nosotros, Chile, no merecemos que alguien tan talentoso haya nacido en esta franja de tierra y que con tan solo 22 años haya escrito 2 libros tan notables como “Mutación y registro” y “Diagonales”.
Me gustaría escribirte un poema de amor, Maori, y pedirte perdón por las críticas tan básicas que ha recibido tu primera novela, sí, pedirte perdón por el silencio absurdo de Juanma y los críticos de El Mercurio.
Me gustaría escribirte un poema de amor, Maori, y decirte que si Roberto estuviera vivo, todo habría sido distinto; para él, para ti, las cosas hubiesen sido completamente distintas.
Lamentablemente sólo soy una ex animadora de televisión y no sé escribir poesía, pero me gustaría que tú, Maori, supieras que si yo pudiera te habría escrito ese poema de amor, ese poema que hablaría del desconcierto y la envidia, del desastre en que seguimos viviendo.
Cuando murió Roberto muchos se llenaron la boca hablando del riesgo, de la literatura del futuro, de lo que debería suceder luego del huracán Bolaño. Sí, sé que alguna vez escuché esa expresión y me quedó dando vueltas. Y ahora que ya ha pasado el tiempo y que comienzan a surgir las primeras novelas de esos jóvenes que leyeron a Roberto con entusiasmo y desenfreno, me parece importante volver al tema del riesgo, que en una novela como “Diagonales” se siente en cada página, porque sí, mi querido y guapo Maori sabe que deberían quedar completamente sepultados los años en que se escribían novelas correctas, novelas que jugaban a no perder, pero tampoco a ganar.

portadaÉsa es una de las máximas cualidades de Diagonales: acá hay una apuesta por ganar. Lo que sucede después, lo que ocurre con cada lector es otro tema, es algo que a mí, ex animadora de Mekano, realmente no me interesa. ¿Qué puedo hacer yo en ese momento? ¿Qué puede hacer Maori en ese momento? Nada, no podemos hacer nada, sin embargo es importante que quede claro el tema del riesgo, los detalles de una novela fragmentada, posmoderna, llámenla como quieran, pero que en el fondo es un libro que busca nuevas formas, que sabe que a esta altura ya no basta, no es suficiente, con libros correctos, simples, que no asumen que la estructura es un tema mayor, que después de mi bello Perec y del odioso Benrhard no se puede seguir escribiendo igual, lo que significa, en otras palabras, que después de Roberto las cosas cambiaron.
Una novela como Diagonales asume ese escenario, de la misma forma que lo hicieron “Bonsái”, “Caja negra”, “Diario de las especies” y “Navidad y Matanza” (qué buena es esta novela, y lo digo sin ironía, mi querido Carlos). Aunque la diferencia es que en Diagonales hay una ambición mayor, es la búsqueda de nuevas formas, una búsqueda delirante de distintos planos que molesten al lector. Maori, igual que la maravillosa y bella (sí, yo la encuentro bella ¿y qué?) Lucrecia Martel en su última película “La mujer sin cabeza”, buscan sacar al lector de la narración, de la historia; lo molestan, ingresan planos, silencios, omisiones, fragmentos delirantes para exigirle al lector que encuentren su propia lectura dentro de este mundo de personajes que recorren Santiago.
Me gustaría escribirte un poema de amor, Maori, y pedirte que sigas escribiendo a pesar de Tal Pinto y cía, a pesar de esa gente que no entendió (o que mejor dicho no quiso entender Diagonales). Me gustaría que fuera un poema de amor largo, infinito, como esos que ya nadie se atreve a escribir pero que sé que tú, tan joven y grunge, lo sigues haciendo en silencio, mientras este mundo se desmorona y a mi me dan ganas de llorar. De llorar porque nada ha cambiado, de llorar porque siento que nadie entiende nada.

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55 comentarios

  1. Juan Ignacio Ramírez
    Posteado el 24/09/2009 a las 3:06 pm | #

    ¿Es idea mía, o en el tufillo homofóbico del comentario contra hh, hay una excedente y deseosa súplica de ser el único al que le metan la diuca?

    Viva Cuarto Propio.

  2. Posteado el 24/09/2009 a las 4:16 pm | #

    O sea, si se va HH dejo que me metan lo que querai jajja

  3. elias
    Posteado el 24/09/2009 a las 9:13 pm | #

    yo también le creo a maori.

    al que no le creo es a hh

    pero le creo menos a los que se juegan la vida por hablar mal de un loco más bien intrascendente, al menos en lo escrito. reprimen lo que temen, porque en el fondo desean el “poder” que representa.

    que feo es eso de andar aconsejando, emilio.

  4. Posteado el 25/09/2009 a las 1:21 am | #

    ni ahi

  5. Juan Ignacio Ramírez
    Posteado el 25/09/2009 a las 2:07 am | #

    ¡No creáis en la trascendencia, que os moriréis por inmortales XD!

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