Por Diego Zúñiga
El cuento por el que Bolaño conoció a Antonio Di Benedetto
Por Diego Zúñiga
Era una de esas preguntas que pensé que jamás tendrían respuesta. No era una pregunta muy fundamental, pero aparecía cada vez que releía “Sensini”, el cuento con el que se abre Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño. Una pregunta sobre la historia tras la historia, esa que no nos debería importar, pero que es difícil no detenerse en ella. Pero ordenémonos: Sensini cuenta la historia de un escritor joven que cuando recibe un accésit en un concurso literario se da cuenta de que en la lista está Sensini, un escritor al que él admira y que no tiene sentido que esté en esa lista. A partir de ahí comienzan a enviarse cartas y se conocen.
Esa es la primera historia. La segunda tiene que ver con la realidad, con que Sensini está basado en la figura del escritor argentino Antonio Di Benedetto y la relación que tuvo con Roberto Bolaño. Una relación hecha a partir de cartas y que nace, en efecto, cuando Bolaño saca una mención en un concurso de cuentos y descubre que entre los ganadores se encontraba el argentino, que en esa época ya había publicado “Zama”, su obra mayor, una novela sobre un funcionario de la corona española, en medio del siglo XVIII, que está esperando que lo trasladen. Una espera eterna, como ocurre en las obras de Samuel Beckett.
Pero no nos desviemos: la historia acaba ahí, de alguna forma, pero siempre me quedó la duda de qué pasó con ese cuento de Bolaño, esa historia que le permitió conocer a Di Benedetto.
Y pasaron meses y años hasta que encontré la respuesta.
Eran muchas fotocopias que estaban anilladas en la casa de mi amigo. Fotocopias con textos de Bolaño traídos desde España. Principalmente poemas, textos huachos que, sin saber por qué, no están en sus libros publicados. Y eran poemas y poemas y más poemas, hasta que apareció un texto narrativo. Prosa. Párrafos. El título: El contorno del ojo. Un cuento largo. Comencé a leerlo y, por supuesto, no pude abandonarlo a medio camino. No estoy seguro si eso ocurrió por la calidad del texto o por la fascinación de sentir que estaba leyendo algo que muy pocos conocían. El placer del descubrimiento. Un secreto.
Cuando terminé la historia de este poeta me percaté de que en las siguientes fotocopias había un cuento de Antonio Di Benedetto. Y fue en ese instante que comprendí que lo estaba descubriendo: la historia tras Sensini, la respuesta a esa pregunta que me surgía cada vez que releía el cuento.
Para los que comenzamos a leer a Bolaño en el colegio, los que lo descubrimos luego de su muerte, la figura del autor de 2666 terminaría por convertirse una parte más de su obra: todos nos sabríamos su vida, sus viajes a México, su regreso a Chile, sus travesías por Europa mientras trabajaba cuidando un camping o vendiendo bisuterías. Todos esos datos anecdóticos los sabríamos porque Bolaño no sólo se convertiría, para muchos de nosotros, en un autor capital, si no que también en una especie de amigo, de esos que te incitan a hacer cosas que jamás harías solo.
Y cuando supimos, y disculpen que hable en plural pero creo que tiene sentido, que tras el cuento Sensini se escondía la figura de Antonio Di Benedetto, muchos comenzamos a buscar su novela Zama y nos desconcertamos, nos emocionamos con aquella historia.
No digo que si no hubiera por esta mención de Bolaño muchos habríamos pasado de largo al argentino, pero Bolaño tenía esa gracia: que antes de ser un gran escritor, era un gran lector.
El día que terminé de leer el cuento me pareció que era un descubrimiento que había que compartir. Por supuesto que inmediatamente comencé a pensar en los problemas con los derechos del autor que podían surgir. Pero también pensé que debía existir alguna solución.
Y llegó: un día googleando a Bolaño y el título de este cuento, encontré un foro en el que se hablaba del chileno. Comencé a leer algunos comentarios hasta que llegué a uno donde aparecía, íntegro, el mismo relato que tiempo atrás había leído en la casa de mi amigo.
Cuando lo vi, sentí nuevamente como si estuviera descubriendo algo importante.
El mismo día decidí que debíamos subirlo en nuestra página y contar esta historia, contextualizarlo y dejarlo ahí, listo para que los lectores de Roberto Bolaño sintieran que también estaban descubriendo algo.
Acá está.
Lo que suceda no lo intuimos. 60watts no va a ganar plata con esto (nunca hemos tenido fines de lucro), pero nos arriesgamos.
Buen provecho.
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18 comentarios
Preparaos para la demanda chicos… pues hasta para recitar a mi difunto esposo o incluso para citarlo en una entrevista, se pagan los correspondientes derechos.
Ya les llegará una carta de mi abogado.
bolaño es chileno, no es español, así que no se crean que se lo van a apropiar. eso es decreto divino. nació en tierra chilena. su madre lo parió acá. no me vengan que es español y mexicano y perunano y bolivariano, y la madre que lo parió. cagaron todos. ni siquiera los gringos que ahora se llenan la jeta con él. es chileno porque nació en acá.
ESO. VIVA CHILE! Y LA GABRIELA, Y NERUDA Y BOLAÑO Y EL MISMÍSIMO NICANOR!
QUÉ SE CREEN ESTOS GRINGOS Y ESPAÑOLES CHUCHASUMARE? PUBLIQUEMOS TODO LO DE BOLAÑO Y LO PIRATEAMOS. QUIÉN SE INSCRIBE? Y NOS PASAMOS POR LA RAJA AL CHACAL, CABROS. VAMOS CON LA LISTA!
Eso, vámonos todos pa Blanes y pasamos por Anagrama y nos hacemos chupete todos los libros y nos cagamos a estos españoles que se quieren ir por dentro con el pastelito. YA BASTA DE HUEVEO, YO ME APUNTO, cabros. CÓMO ES ESO QUE BOLAÑO NO SE PÚEDE PUBLICAR EN UNA EDITORIAL CHILENA MEDIA PIRATA? QUIÉN DICE QUE NO?
chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Jajaja, grande 60 Watts, este es un acto de rebeldía literaria de verdad, que Carola Zúñiga le pegue tres patás en la raja al chacal Wylie!!!
la buena literatura no tiene nacionalidad, no vengan con nacionalismos pobres
No creo que se trate de una lucha de nacionalidades. Creo que no tiene nada que ver.
Estupenda idea de subir el cuento a la pagina.
¿O es que acaso Herralde y anagrama,la señora carolina y quien sabe quien mas esperaban publicar aquel cuento en 3 años màs con un valor superior a los $12.000?, un Compacto?, Narrativas latinoamericanas? puaj.
sabemos que Bolaño dejó su obra postuma para mantener economicamente a su familia.Pero ya no serà suficiente?, tantos derechos vendidos, tantos planes y proyectos cinematograficos, obras de teatro. Cuando los heroes se convierten en merchandeising.
Solo falta la polera con el estampado de bOLAÑO.
No sé por qué se han clavado tanto en lo inédito del cuento. Me encantaría descubrir cuál es el valor de la prosa por sí misma para tomar el riesgo de publicarla. Por qué publicar ese conjunto de palabras causó revuelo internacional, sin tomar en cuenta al autor o la situación, sino por la obra en sí misma.
Apoyo totalmente la publicación del texto de esta forma (y no sólo de este texto, obviamente). ¡Si vieran el precio de los libros de Bolaño en Argentina, se desmayan todos! No queda otra forma que esta resistencia.
A Carolina López,
Querida Carolina, me parece que lo que han hecho estos chorros con tu Robert es una canallada, ¡debieran pagar hasta el último peso por derechos!
Yo he estado peleando por los derechos de mi Georgie durante años, y ya tengo un abogado que es una fiera. Lo llamo en medio de la noche, y siempre me atiende. Es un grosso.
Si estás por Buenos Aires, nos juntamos a tomar un café en la Recoleta y armamos una estrategia para destruir a estos desalmados del orto que te están metiendo la mano al bolsillo. Esa turra de Carola Zúñiga va a ser la primera en caer, ya van a ver.
Dale Caro, nos juntamos, y así charlamos de cómo Wylie me puede ayudar con mi Georgie. Ya no estoy en edad para andar persiguiendo tanto chorro fotocopiador.
Te mando un beso.
Ay Carolina que vergüenza lo tuyo. dinero dinero dinero.
A veces escribo alguna cosa y se me cuela una frase que recuerdo o intuyo haber leído en algún poema o novela de tu difunta alcancía.
Cuanto te debo?
Desde lejos se ve todo tan feo… Hablé del culto al escritor, a la literatura no al dinero. A mi familia lo que es de mi familia y al lector lo que es del lector…
oh carajo!!!!!!
que importantes que sois!!!!
cuando se utiliza a otros para hacerse famoso es que uno-a es una mmmmm!!!! ¿no?
¿no buscais el dinero?
ah!!!!!!!!!!
¿no?
no me creo nada de nada
dejar de vivir de otros y luchar por lo vuestro, que esto no se lo cree nadie
Realmente es triste que busqueis la gloria haciendos los valerosos y los heroes expoliando la obra de otros autores.
Hazte el heroe escribiendo tu obra y luego la publicas en internet para que todos la leamos gratuitamente y cuando una editorial te ofrezca dinero por ella les dices que no y que vayan a tu pagina web.
Lo mas chistoso es que estas esperando que te detengan para conseguir un poco de la fama… sinceramente penoso..
Abrazos viva la literatura y vigila que la policia te persiguee!!
Puta cabros, en el fondo me generan cierta ternura, por cierto muy teñida de compasión y una escasa simpatía generada por sus poco promisorias lecturas o sus arranques emotivos (”Bolaño un amigo”, un poco de pudor con el bovarismo por favor!). Vamos por parte, entré a este sitio hoy por segunda vez luego de un tiempo de haber arrojado un comentario sensato, pero con cierto desdén hacia CZ, y me animé a leer el segundo artículo sobre el bueno de Bolaño. Luego vi en esta nota ese desliz sobre Di Benedetto y no pude evitar seguir con el mismo tono. Es tan evidente que DZ nunca leyó El silenciero, Los suicidas, o los Cuentos claros del mentado autor, o bien que no tiene la más puta idea quién es Juan José Saer, uno de los primeros en revindicar a Di Benedetto como un gran autor (antes que su amigo imaginario publicará su primera novela), y por cierto uno de los mejores escritores del siglo XX, así nomás. Un mínimo ejemplo: dice DZ sobre Zama: “que en esa época ya había publicado “Zama”, su obra mayor”, en esa época! cuando Zama se publica en 1956, el buen Robert tenía tiernos tres años. En fin, todo esto para decir que las buenas intenciones conducen a lugares equívocos, o bien para que lean un poco más antes de acumular tanta huevada junta. Las recomendaciones literarias de Bolaño quizá no hay que tomarlas tan literalmente, quizá podrían cerrar esta página un tiempo y dedicarse a leer un rato, o bien podrían confesar su afán massmediático y sugerir recetas de cocina con estilo bolañesco. En fin, la ternura, ya ven, tiene sus bemoles.
Bolaño queria ser peruano como Vargas Llosa.
Todo este nacionalismo de mal olor de los chilenos que reivindican a Bolaño, una puerilidad, al fin y al cabo, que nos aleja de la literatura, que no es un certamen de la Fifa.