Por Nicolás Alonso

Amanecer de dos décadas agitadas

Por Nicolás Alonso

el_regresoAntes de partir con esta crónica, quiero declarar mi incapacidad total para analizar desde una perspectiva fría y objetiva el regreso de Charly García. Y no digo esto por el hecho de haberme sentido como una quinceañera  en pleno éxtasis hormonal marca Jonas Brothers (claro que en mi caso ocasionado por un viejo narigón de 57 años, lo cual peligrosamente podría entenderse como amor verdadero), sino porque esta inesperada resurrección del tipo más genial que dio el rock de nuestro querido continente bolivariano (Modo Chávez OFF) sólo puede entenderse desde la explosión de sentimientos que origina en nosotros, sus fanáticos. Así que si quieren presenciar un análisis serio de capacidad vocal, dominio del escenario y demás materias profesionales, les recomiendo sintonizar Chile, país de talentos. Aquí, en 60 Watts, como diría el maestro, esta vez le estamos Hablando a tu corazón.

Y es que lo que vivimos las cerca de diez mil personas que asistimos al Movistar Arena el viernes en la noche fue un viaje en el tiempo inolvidable. Muy superior incluso a la experiencia egipcia que tenían los espectadores de la Monga en Fantasilandia, a metros de nosotros. Les explico: la mayoría de los que asistimos al concierto habíamos tenido que resignarnos a ser toda la vida fans en diferido, anacrónicos. Una generación de fanáticos incondicionales de un tipo maravilloso que vivía dentro de discos y DVDs, pero que nos había dejado a su gemelo maldito en el mundo real, destrozando su propio mito, cagándose de la risa de nosotros día a día.

Pero el viernes esa sucia broma por fin terminó. De pronto, todos estuvimos adentro del DVD, en alguna mágica noche de los años 80, recuperando sólo lo mejor de aquella década sombría. Saltando como loco, mientras Charly demolía los hoteles proyectados en el escenario, comprendí que ya nunca más le iba a recriminar a mi viejo haberse pasado toda su juventud con los oídos clausurados, sin haber ido a un solo concierto de mi ídolo. Ahora yo estaba ahí, el tiempo no existía y todo lo demás me importaba un carajo.

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Preparando una resurrección

Pero bueno, ahora que sabrán comprender la falta de distancia y el exceso de adjetivos, me pongo serio. Esto es una crónica y, si presté algo de atención en clases, creo que debe partir por el principio. Es decir, por la llamada de un desaparecido amigo de infancia avisándome que estaba primero en la fila para entrar. Así que luego de atravesar corriendo el Parque O’Higgins con la emoción de quien cruza desesperado una ciudad vacía para parar el tren que se lleva a su amada -y no sin detenerme a analizar la adquisición de un coqueto cintillo con el nombre del maestro entre brillitos, que por suerte me pareció caro- me vi sentado solo, reservando cuatro asientos, en un recinto gigante absolutamente vacío. Absurdo, pero feliz.

Lo que sigue bien podría ser usado como argumento para aprobar la pena de muerte: ¿me creerán que durante la hora y media que esperé a que apareciera el tipo que se lanzó de un noveno piso como si nada, que desafió todo lo establecido, que me hizo contestarle mal a mi mamá por primera vez, en resumen: el Rock hecho carne, tuve que ver por las pantallas gigantes del escenario videos de Ricardo Arjona? (¡Sí, de Arjona! Esa extraña lagartija centroamericana de mirada seductora, que ideó y cantó sin tapujos versos tan profundos como “qué saben Fidel y Clinton del amor”). Por suerte a Charly esta vez no se le ocurrió salir dos horas tarde, porque sino de seguro terminábamos todos filosofando sobre qué hubiera cantado el hombre del bigote bicolor si no fuera por las mujeres.

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Concentración. La música manda otra vez

Pero en fin, tener que soportar estoicamente tamaña prueba auditiva, me hacía pensar que algo grande estaba por venir, como si fuera la previa de una ida al baño inolvidable. Y por fin sucedió. Arjona calló para siempre, la oscuridad fue total, y unas grandes cortinas de teatro aparecieron proyectadas sobre el escenario, que tomaba distintas texturas al son de la clásica melodía de piano compuesta por Charly para la película Pubis Angelical. Pero el público no chillaba por la preciosa puesta en escena, sino por la apenas visible sombra de una figura alta, con los brazos abiertos en cruz, desgarbada y maldita, que se podía percibir detrás de la gran pantalla. Las cortinas cayeron, la espera terminó.

Los acordes rabiosos de El Amor espera sirvieron como carta de presentación de una banda que desde el inicio ya sonaba demoledora. “Yo me hago el muerto para ver quién me llora, para ver quién me ha usado…” gritaba con más sentido que nunca un Charly vestido de terno, sentado en el lugar desde donde más belleza puede entregar, un piano de cola. La banda, apoyada en el trío de chilenos que lo aguantaron en sus peores tiempos, y mejorada por algunas de las figuras que lo acompañaron en sus momentos más lúcidos: el virtuoso Mono García en guitarra, Zorrito Von Quintiero en teclados y de espalda al público, como el maestro hacía tocar al propio Fito Páez en los inicios de su carrera solista.

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El genio y su musa

Párrafo aparte merece Hilda Lizarazu, histórica corista de García, que no sólo es un apoyo vocal sustancial para que las canciones suenen como en los viejos tiempos, sino que además fascina con su hermosa locura: vestida de diva, no deja nunca de saltar, bailar y coquetear con el propio maestro de ceremonias. Sin dudas, la musa que Charly necesitaba en esta nueva etapa, luego de la muerte de la inolvidable María Gabriela Epumer.

Terminó la primera canción y ya sentía esa extraña combinación de alegría por estar viendo un milagro y de melancolía por saber que el concierto tenía que acabar en algún momento. Pero Say No More no dio mucho tiempo para sentimentalismos: arrancaron los acordes movedizos del Rap del Exilio y a bailar se ha dicho. Tan sólo ver al tipo desarmado animándose con unos desastrosos pasos de baile y recordarlo atado a esa infame camilla en Mendoza, ya emocionaba de verdad. Pero el nivel de su voz -gastada pero bien, como en el famoso Unplugged del 94-  y de su interpretación en piano, confirmaban que la resurrección del más grande no era un simple truco publicitario. Esta vez era real.

Y así se encargó de demostrarlo Charly con un show monumental, de 29 canciones, poderoso y prolijo. Si algún descerebrado quería ver guitarras rotas, caos y autodestrucción como en los shows del gemelo maldito, me alegro de que se haya quedado con las ganas. Porque esta vez el genio resucitado no se desenfocó nunca de interpretar lo más cercano posible a la perfección un track list hecho para el público, pero también para sí mismo. Y digo esto porque hubo hits por montones -Cerca de la revolución, Fanky, Demoliendo Hoteles, Estoy Verde, No voy en tren- pero también pequeñas joyas autorreferentes, quizás intentos de explicarnos todo lo que sucedió.

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La banda a pleno. Puro Rock&Roll

 

Sólo por nombrar dos ejemplos, en Llorando en el espejo, la única canción anterior a su etapa solista, pudimos sentir la angustia de sus últimos años: “La línea blanca se terminó, no hay señales en tus ojos y estoy llorando en el espejo y no puedo ver”; o también en Vía Muerta, una canción en que hace décadas Charly ya nos advertía de su futuro: “No sé por qué vas a hacia ese lugar donde todos han descarrilado. Por qué no te animás a despegar”.

 

El juego de proyecciones sobre  el escenario sorprendió no sólo por su belleza, sino también por el poco tiempo en que fue armada esta gira de regreso. Charly nos hablaba de esa pasajera que bailaba sobre el mar, y podíamos verla detrás de él, desenfocada y hermosa, danzando sobre el telón. O nos contaba de Adela y su misterioso carrusel onírico, mientras los caballos subían y bajaban, girando sobre la banda.

Ya habían pasado casi dos horas y el maestro abandonaba el escenario por primera vez, pero todos los presentes nos resistíamos a comprender que todo lo mágico debe tener un final. Por eso, no bastó con que Charly volviera tres veces, la última de ellas para interpretar una inolvidable Inconsciente colectivo dedicada a Mercedes Sosa, su alma gemela, que ya casi nos abandonaba para siempre, mientras él resucitaba. La gente quería algo más y se negaba a abandonar el recinto, por lo cual el ex Sui Géneris y Serú Girán comprendió que debía regalarnos un cierre especial, pensado para el país en que estaba tocando.

Y así lo hizo. Cuando el griterío generado por la sorpresa de su cuarto regreso al escenario cesó, Charly tomó el micrófono para regalar su última canción a la persona más impensada. “¡Dedicado a Pinochet!” gritó con rabia y se lanzó con una rockera versión de Los Dinosaurios, quizás el himno contra la opresión militar más honesto y valiente que dio la música latinoamericana en años de dictadura.

Fue el fin de un largo sueño y de un viaje en el tiempo, pero también el punto de partida de una nueva etapa del padre del rock argentino. Porque Charly, a pesar de llevarnos viajando en sus melodías a través de tres décadas de música, sonó actual y necesario. A fin de cuentas, una resurrección que no sólo nos recuerda un pasado glorioso, sino que, a sus 57 años, da la sensación de que aún tiene mucho para entregar al opaco estado del rock en Sudamérica. Así que a tirar a la basura DVDs y nostalgias. Charly is back.

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24 comentarios

  1. Coni
    Posteado el 05/10/2009 a las 12:51 pm | #

    Es como si hubiéramos ido al concierto contigo, me gusta mucho tu fanatismo de cero objetividad. Qué buena manera de mostrar la vuelta de Charly!

  2. Pablo
    Posteado el 05/10/2009 a las 1:19 pm | #

    Gran crónica que te mandaste amigo mío, desde las dos primeras líneas del primer párrafo supe que venía una crónica lo más parecido a una ventana de chat contigo – mi presentimiento no falló – Tu aceleramiento comenzó cuando me preguntaste el viernes “loco querís ir a Charly”, y antes de responderte ya no estabas, te odie un poco pero te lo banco, nisiquiera te pregunté si lo habías pasado bien, creo que ya conozco la respuesta, y creo que hasta ahora te dura la catársis y te vas a dormir en tren, o en avión, y ojalá te dure harto tiempo más, queda en “stand by” nuestra junta, espero que pase un tiempo antes de juntarnos, para que no me hables sólo de Charly.

    Un abrazo.

  3. Tomás
    Posteado el 05/10/2009 a las 1:57 pm | #

    Yo estuve ahí y fui testigo de toda la magia que hizo el flaco del bigote bicolor. Aparte de sonar increíble, la puesta en el escenario fue genial: Charly bailando, los músicos con mucha actitud y power, una gran selección de canciones. Mención de honor para la corista, INCREÍBLE. Esa noche Charly tapó bocas, Say No More.

  4. Francisca
    Posteado el 05/10/2009 a las 2:13 pm | #

    Gracias por hacerme revivir la magia de ese concierto. Las décadas de represiones, discos y generaciones se reunieron en torno a sus acordes. Sin duda, lo mejor de Charly: su música.
    Charly is back. Y vivimos para contarlo.

  5. HarryLopez
    Posteado el 05/10/2009 a las 2:56 pm | #

    que sutileza de crónica loco esta increíble

    Esa manera de describir el momento, la situación del concierto es demasiado de corazón te dejaste llevar. Con la forma que describías lograste situarme e imaginarme el lugar. Partiendo como un fiel y paciente admirador, y terminar sutilmente como cronista es notable mis felicitaciones compadre me alegro mucho por tus logros un abrazo

  6. Mauricio Oportus
    Posteado el 05/10/2009 a las 2:57 pm | #

    Excelentes y adecuadas frases para un recital que nos dejo a todos sin habla. Sin duda es imposible pedirle a un verdadero fanatico de charly objetividad, y de haberlo intentado habria sido un crimen contra las emociones que charly evoco en cada uno de nosotros ese dia. Y ahoro, tal como tu dijiste, a botar los dvds y las nostalgias de haber nacido en una epoca erronea y dediquemonos a vivir el charly del presente, que se ve mas vivo que nunca.

  7. Emilio Gordillo
    Posteado el 05/10/2009 a las 3:24 pm | #

    Bella crónica.

    Y qué bueno es verlo volver.

    Saludos.

  8. Gianitsa
    Posteado el 05/10/2009 a las 4:11 pm | #

    Me parece una crítica acertada, sobre todo si nos diste la posibilidad como lectores de estar prevenidos ante tus subjetividades propias de tu idolatría. Aunque aún no descubra al genio que hay en Charly, no por ello puedo desconocer que sus experiencias musicales siempre han sido muy bien aceptadas (desde Serú Girán hasta su trabajo como solista)y en lo personal, puedo rescatar muchas canciones que me encantan.
    Lástima que sea su errática personalidad lo que evite que muchos más puedan seguirlo, tal vez en eso reside parte de su éxito.

  9. Pauli
    Posteado el 05/10/2009 a las 5:08 pm | #

    Charly is back.
    con eso me quedo,
    que bueno es saber que en otros lados del mundo , sentimos lo mismo,
    y poder leer tu cronica, y no haber ido al concierto, es en parte situarte por cinco minutos, dentro del estadio, y escuchar un rato la cancion q mas nos gusta.,.
    beso alonso

  10. PAZ
    Posteado el 05/10/2009 a las 7:02 pm | #

    Muy buena crónica…es tal cual lo que sentí!!!
    Pensé que había sido una tonta al tiritar cuando apareció o sentir ganas de llorar por la emoción de verlo así tan vigoroso, tan lleno de vida!!!

    MUCHAS GRACIAS!

  11. Javier N.
    Posteado el 05/10/2009 a las 9:30 pm | #

    Como alguien que conoce poco de Charly, me gustó la crónica. He ido a conciertos donde se siente tal emoción, y es algo casi indescriptible. Te salió bien.
    Saludos

  12. Gastón
    Posteado el 05/10/2009 a las 10:59 pm | #

    Muy buena la crónica hermano. Ni hablar de los vivido ese día. Nunca pensé que estaría tan cerca de escuchar las interpretaciones del charly del unplugged…tengo que reconocer que por momentos tuve miedo que saliera su alter ego y partiera el piano en dos o le tirara con la guitarra a alguno de los ayudantes y todo fuera como antes…pero por suerte eso no pasó, y ya no pasará de nuevo…porque quedó demostrado que ya no está para eso, que ha vuelto exclusivamente para recuperar todo el tiempo que perdió en esos oscuros viajes, y volver a irradiar belleza y genialidad con su piano.

    Te felicito de corazón por la crónica, tienes mucha pasta para esto

    Un abrazo

  13. Mariano de Letras
    Posteado el 06/10/2009 a las 12:11 am | #

    Wena, Nico.

    Se nota que te apasiona el che Charly. Eso se percibe en tu crónica, que no adolece para nada de poca objetividad; si uno escribe desde la experiencia primera, lo demás es puro relleno teórico. Pero más que decirte todo lo diplomático -en este caso para nada un lugar común-, quiero alagar tu “prosa borgiana”. Claro, si desde ella siento que pude presenciar, en parte, aquella experiencia que señalas como tan sublime: toda tu expectación frente a uno de tus grandes. Y tú ya bien sabrás -desde tu bagaje letrado- cuánto cuesta hacer sintonía con el que te lee; más transmitir lo sensitivo. Y, ojo, no es volá de la teoría de la recepción ni nada por el estilo.

    ¡Felicitaciones!

    Mucho éxito en todo.
    Nos vemos,
    chau!

    Mariano

  14. Dani
    Posteado el 06/10/2009 a las 12:43 am | #

    Me saco el sombrero por tu fanatismo. Que bien se puede escribir cuando te apasiona el tema. Ni da miedo ese amor tan profundo por Charly, después de todo, nos guste, nos confunda, lo odiemos o lo amemos, Charly es Charly, y está de vuelta….(ojo que no fui al concierto, me baso en la objetividad de tu relato jejeje).

  15. Posteado el 06/10/2009 a las 8:18 am | #

    Tu prosa rápida y entretenida, la forma con que enfrentaste el problema de la objetividad y tu capacidad de expresar lo inefable de un concierto emocionante, opacaron un valiosísimo detalle: los links a fotos. Me refiero especialmente a la del viejo fanático de los Jonas Brothers y la mirada seductora de Arjona. Felicitaciones.

  16. javi
    Posteado el 06/10/2009 a las 9:19 pm | #

    Nicolás querido:
    Gran crónica. Es todo un crá para escribir, me gustaría haber estado ahí!

    besos

  17. Sonor
    Posteado el 07/10/2009 a las 12:18 pm | #

    Me hubiese gustado leer una opinión “musical” objetiva…con algún dato que aportaría una crítica conocedora o intérprete de algún genero musical. Veo con angustia, que muchos análisis musicales son realizados por profesionales de las comunicaciones que no son músicos (aunque sea en un nivel amateur), y eso incide, como en esta nota, en constataciones que haría cualquier espectador. Me gusta eso, pero me faltó enterarme de si Charly logra conservar o no, algo de la calidad interpretativa de antaño.

    Saludos

  18. Nicolás Alonso
    Posteado el 07/10/2009 a las 11:31 pm | #

    Sonor: Valoro tu opinión, pero pienso que el objetivo de una página como ésta no es hacer análisis sesudos de índole musical, sino más bien comunicar el lector promedio desde un nivel que lo entretenga e informe. Tú no sabes si soy músico o no, y no te voy a contradecir eso porque no haría ninguna diferencia; pero me parece que desde la nota puede percibirse perfectamente mi valoración de la calidad interpretativa del Charly actual. Quise enfocarla más desde lo emotivo, porque me parece que es un regreso que involucra mucho de eso, pero si lo que esperabas era que hiciera un análisis de cuán alto puede llegar con su voz o la velocidad de los dedos, lamento no contentarte, pero no era mi objetivo. El concierto fue buenísimo y eso quiere decir que Charly está bien, no creo que haga falta explicarte cuán bueno es el tipo musicalmente hablando.

  19. Posteado el 08/10/2009 a las 12:08 am | #

    A mí hubiese gustado leer un texto biográfico que narrara detalladamente el último año de Charly García.

  20. Arlette
    Posteado el 08/10/2009 a las 12:13 am | #

    Increible…
    Te pasaste =)

    Felicitaciones caballero

  21. Juan Carlos Antón
    Posteado el 16/10/2009 a las 12:05 pm | #

    Me gustó mucho tu crónica Nicolás. Soy argentino, no fanático de Charly, pero tu texto me hizo emocionar. Y me dieron ganas de irlo a ver ahora que se va a presentar en Buenos Aires. Gracias. Saludos.

  22. Posteado el 16/10/2009 a las 3:07 pm | #

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  23. Rodrigo
    Posteado el 20/10/2009 a las 12:29 pm | #

    Charly Gracía es un producto de la psicología moderna. El pelo planchado, la carita de ángel, la sorpresiva y familiar fotogeneidad parecida a la de un lozano y angelical John Lennon es un subproducto para mantener en pié un monolito que los argentinos, sobre todo el mercado y los medios, necesitan con desesperación.

    Charly ya no canta. Lo único rescatable en él es que, gracias a Freud, ahora al menos se lava los dientes.

  24. negrarosselot
    Posteado el 23/10/2009 a las 8:07 pm | #

    Cuanto se equivocan quienes dicen que el que idolatra a Charly no es músico. Todos somos música si tiene que ver con el padre del Rock de este lado de la cordillera, todos conocemos lo que hace y somos parte de ella. Nadie que camine por una vereda Sudamericana desconoce a Carlitos Alberto García Moreno, y es por eso que debemos estar Orgullosos.
    El se enfrento y le dijo al mundo que tenía mas poder que todo gobierno y tuvo huevos cuando nadie osaba poseerlos.Eso es valor. Y ya no quedan héroes como Charly. Es inevitable que la subjetividad surja cuando hablamos de alguien que esta por encima de cualquier mortal.
    Un abrazo al limado, ese quien sacó su corazón para contarnos que se siente ver de cerca al Rey de Rock.
    Saludos desde Córdoba, Argentina.

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