Por Diego Zúñiga

Es cierto: cada año aparece la película indie que conmueve a los espectadores y que de pronto, sin que uno se dé cuenta, todo el mundo habla de ella, todo el mundo se vuelve fanático y la comenta.
En su momento fue Little Miss Sunshine, luego Juno, y antes de ellas, por supuesto, el culpable de todo esto, Wes Anderson, se había despachado Rushmore y The Royal Tenenbaum y había marcado a una generación de jóvenes cineastas, de jóvenes espectadores que deseaban ver el mundo con banda sonora y colores especiales.
Este año el turno es de (500) Days of Summer, que aún no se estrena en Chile, pero que ya suena y resuena. Y lo digo de entrada: la película tiene todos los vicios del indie, pero también tiene algo que va más allá: una historia que por momentos duele. Una historia que, a pesar de ser representada en un mundo con banda sonora pop y colores (y protagonistas guapos y onderos), en el fondo nace desde el dolor. El dolor que te produce el tener que aceptar que esa chica que pensaste que sería la mujer de tu vida, en verdad no lo era, y que toda esa vaina del destino era algo más complejo de lo que parece.
Sí, ésta, como muchísimas otras, es una historia de chico conoce a chica, y chica le rompe el corazón. No hay nada nuevo en ese asunto, exceptuando que esta vez el foco de la historia está centrado en él y en sus intentos por entender en qué momento se jodió todo.
Fueron 500 días en los que él tuvo a Summer en la cabeza, 500 días que duró, de alguna forma, la relación entre Tom y Summer. Y la película cuenta esto de forma saltada, visitando días importantes: el momento en que se conocen, la vez que van a un karaoke (momento notable) y él le canta una canción de los Pixies como si se fuera a acabar el mundo, los días juntos en casa de él, las caminatas, las canciones, las miradas cómplices pero también se van mostrando, de forma muy sútil (y éste es uno de los aciertos de la película), las grietas que terminarán por explicar el fin de la historia de amor. Ciertos gestos de ella, miradas que no alcanzan la complicidad, silencios incómodos.
Así avanza la película hasta otro momento notable: la historia de amor está casi terminada, a él lo invitan al matrimonio de un amigo y se encuentra con ella en el tren. Durante el matrimonio bailan, sonríen, parece que todo va a rearmarse. Y luego ella lo invita a su casa, a una fiesta. Y acá el debutante director Marc Webb decide dividir la pantalla en dos y muestra, por un lado, las expectativas de Tom y por otro la realidad. Esa división, que para algunos puede ser un molestoso gesto indie, me parece decidor: ésa es la historia de la película. Las expectativas de él y la realidad con la que choca. De eso habla (500) Days of Summer, de cómo, cuando nos enamoramos (o creemos enamorarnos), en el fondo estamos jugando en esa línea muy delgada que separa la realidad de las expectativas (falsas, casi siempre). Claro, las posibilidades de caer en la cursilería son muchísimas, y sí, la película entra en esos terrenos, pero finalmente Marc Webb sale airoso porque, como dijimos en un momento, la película está hecha desde el dolor de ese chico que no entiende por qué ella, por qué la bella Summer (¡que más encima está interpretada por la bellísima (¡bellísima!) Zooey Deschanel!) no es la mujer de su vida.
Mientras se busca la respuesta a esta pregunta, vamos entendiendo que todo nació mal, que los hombres somos torpes casi siempre, que las historias de amor están construidas de sutilezas, y que cuando esas sutilezas no existen, pues bueno, todo se jode y listo. Chica le rompe el corazón a chico, porque él no se dio cuenta de que, en realidad, la historia nunca había tenido sentido.
Lo último: spoiler: la conversación final es de lo más demoledor que he escuchado en mucho tiempo. Realmente demoledor. Porque insisto, los clichés indie, la cursilería, el exceso de onderismo, la música pop, todo eso, vale, es cierto, habla de las torpezas de un director que debuta, pero esta conversación final anula todo eso, porque lo que vemos es la verdad. O la Verdad. No sé cómo explicarlo, pero es eso: Tom con el corazón roto, Summer con su vida hecha, y él que no entiende nada, que le pide una explicación, que le dice que cómo pasó que ella, que no quería ser la novia de alguien, ahora fuera la mujer de alguien. Y Summer le dice que un día lo supo. ¿Qué supiste?, le pregunta él. Lo que nunca supe contigo, responde ella. Y luego conversan un par de cosas más y él le dice que todo eso del destino es una estupidez. Y ella le dice que no, y le cuenta la historia de cómo conoció al marido, y que la única explicación era el destino. Lo que pasa, dice ella, es que conmigo te equivocaste. No era yo.
Los diálogos no son exactos, pero eso ocurría en esa última conversación.
Luego viene un happy end que no convence mucho, pero esa última conversación sigue sonando mientras pasan los créditos, y la historia acaba, y uno recuerda el comienzo notable con ese párrafo:
“El siguiente trabajo es ficción. Cualquiera semejanza con personas vivas o muertas es pura coincidencia.
Especialmente para ti, Jenny Beckman.
Perra”.
Y luego recuerdas cuando Tom dice que la culpa de todo la tiene la música pop que le hace creer a uno estas historias. Y luego recuerdas cuando alguien dice que Henry Miller dijo: “La única manera de superar una mujer es convertirla en literatura”. O, en este caso, convertirla en cine.
¿Qué habrá pensado Jenny Beckman al ver la película?
¿Qué habrá pensado?

10 comentarios
Hola Diego: me gustó mucho tu post. Vi la película en Australia, en inglés y no he podido comentarla con nadie acá y si bien he leído varias cosas al respecto me interesaba la reflexión de un hombre. Creo que efectivamente casi toda la película se resume en el diálogo final y la reacción de Tom, cuando se da vuelta y no la mira, q es tan certera, precisa. Tb pienso que le viene como anillo al dedo la canción de Regina Spektor “They made a statue of us” si no me equivoco al principio de la peli. Eso sería, salu2
Lo más escabroso de la película es como Summer es “el hombre” en la relación y Tom la mujer. O como siempre nosotros somos “la mujer” aunque siglos de presunto -no comprobado- patriarcado nos digan lo contrario y ellas traten de que no se note. 500 days of summer es terrible porque todos nos hemos topado alguna vez con una Summer. ¿Es 500 days of summer el primer chick flick para hombres? ¿Ya inventaron la palabra para eso?
Personalmente, yo que soy una viciosilla de este tipo de películas, no enganché renunca con ella. Si, reconozco que tiene momentos realmente altos como ese juego entre las expectativas y la realidad y el diálogo final. Estoy de acuerdo. Pero yo creo que por lo mismo de tener un pequeño bagage en películas un poco clichés, me predispuso mal para verla. En fin. Espero volver a hacerlo en harto tiempo más de nuevo y descubrirla.
Y entre las de Anderson y Little Miss Sunshine, tienes Eternal Sunshine of the spotless mind, que a mi gusto pavimentó también un poquito el camino para películas románticonas-indies. Creo.
PD: Destaco a Joseph Gordon-Levitt, el futuro Heath Ledger :)
Yo la vi. Me cargó. Siento que es sólo la excusa para que Zooey se vea bonita. Y lo logra. Además, la película me robó la idea de una cita en un mall. Malo malo eso.
Hola Diego que tal.
Me gustó la peli que comentas, pero me hizo recordar muchas otras del mismo estilo y poco a poco se fue achicando. Pero claro, tiene méritos propios y un aire ondero que generó una especie de efecto dominó en la web. Lejos, para mí lo mejor fue la parte de “realidad-expectativas” (la cual tu también recalcas), incluido cuando sale corriendo a la calle y aparece un efecto de dibujo muy apropiado. Eso sí, el final te corrobora lo que ya sentías a ratos: que era una comedia romántica más.
¡Aguante “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”!
saludos cordiales.
¿Sabes?… para ser sincera la pelicula me aburrió. Adelanté más de la mitad de las escenas y miré la televisión mientras Tom Hansen (claro está debe ser un primo lejano mio) cantaba de felicidad.
La única escena memorable es la del banquillo, la última conversación con Summer.
Creo que está de moda ver películas así, y pese a que existen muchísimas con mejores guiones calidad y fotografía al menos esta moda servirá para encontrar alguna que valga la pena.
Tu crítica es mucho mejor que la pelicula misma
Me encantó esta película!!
Soy un filméfilo y usualmente este tipo de filmes me carga, pero como decía alguien en un comentario anterior: quién no ha conocido una Summer?
Yo conocí una y fué un calco de la película…
Los hombres tambien tenemos debilidades y sensibilidades ocultas que Marc Webb se encargó de plasmar muy bien acá.
Saludos!
Diego, las mujeres nunca piensan nada del tipo que les dedica un obra, sea una pieza de música, literatura o cine. No es su idioma, el pasado no les importa en lo más mínimo y eso es lo que al tipo de la película más le duele, que la Summer podría olvidarlo sin más y cambiarlo por cualquier otro. Esta película, al final, es una versión rasca de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, que tiene es más para treinta añeros, pero es harto más sabia.
Hola Diego. Efectivamente tu crítica supera la peli. Rogaba porque no tuviera ese final y en definitiva pasara lo que en realidad pasa el 99% de las veces. Que todo tiende ‘a cooperar’ igual, sin chance, duro, curdo y superable.
Pero ella se ve tan deliciosa que llega a doler la muela que no tengo y el paveo de él es más común de lo que ustedes mismos, los chicos, cachan. Es un arquetipo bien común esto del ‘amigo guapo entre puros amigos ñoños que además de guapos poco’. Reconozco ese nivel de inocencia y también que suelen ser cadáveres nunca listos para la siguiente mujer. Una que a veces dejó a sus propios exs, listos para la que viene y no se comió el corazón de la sandía.
Sigo pensando recetas, en todos los niveles.
Daniela.
La intriga termino por ganarme, en un principio no me agrado la película, pero con el paso de las escenas, el gusto por esta se hizo evidente.
En algún momento de mi vida me considere una summer, pero sin duda es para que los hombre de alguna forma vean lo que nos hacen sufrir en algún momento, y dio en el clavo mostrando a los hombres tan débiles o mas que nosotras.
Excelente tu comentario, mejor que la película en si.
Liz