Por Pablo Villarroel

Mi primer encuentro con Predicador fue a través de un jpg de 360 x 541 pixeles en el que se podía apreciar a un tipo, un sacerdote me dije, sonriendo satisfactoriamente mientras una iglesia ardía iluminándole la mirada. Glen Fabry ha realizado un maravilloso trabajo en esta serie dotándola de una cara reconocible medio realista, medio punk y por cierto, bastante desconcertante. Nos podríamos mantener horas sin atrevernos a hojear el comic atrapados ante la exagerada musculación que impregna la obra de este dibujante. Pues si Fabry quiere dibujar hasta la más mínima sonrisa no le bastaran los músculos con que Dios o lo que sea nos ha dotado, sino que creara nuevos músculos sofocando la imagen, torturando las sensaciones, los gestos, las miradas de los personajes atrapados en sus trazos y si a eso le sumamos ángulos de cámara dignos del Hollywood post ochentero tendremos como resultado algo sencillamente indescriptible, una verdadera obra del deinos griego, un algo maravilloso en lo terrible, aunque claro, así es todo este comic llamado Predicador.
A través de las paginas de la serie regular no es raro ver guiños al cine – uno de los personajes secundarios es el legendario John Wayne que hace de conciencia o guía espiritual del protagonista-, a la sabiduría pop estadounidense – El gran cómico Bill Hicks- como también a cosas, entrecomillas, más cercanas al mundo intelectual como la maravillosa portada nº 43 en donde se puede ver un guiño al cuadro Christina’s world de Andrew Wyeth que habla de una chica, prima de Wyeth, que tenia polio lo que la hacia demasiado débil para ir más allá. Siempre con la casa a la vista. Siempre con su cárcel presente y alargándole las manos para que volviese.
El comic básicamente es la visión hollywoodense de Texas y Estados Unidos que nos ha implantado los spaghetti western. Digo la visión como algo foráneo pues los creadores del cómic precisamente no son gringos. Uno es el irlandés Garth Ennis y el otro es el dibujante británico Steve Dillon que realmente no conocen la idiosincrasia estadounidense, en pocas palabras, su obra es un conglomerado de clichés gringos donde veremos desfilar la tierra de las oportunidades, la dicotomía de los buenos y los malos y cosas más típicas de las road movie, por que claro es también la típica road movie o película de carretera en donde los amigos viajan siguiendo un objetivo que los une tanto como la amistad misma. Es más y sobretodo este es un cómic que habla sobre la amistad, el amor, el honor y la redención.
¿Pero sacando estas capas Hollywoodenses cual es la trama de Predicador?
Elí, Elí lama sabactani
Nietzsche se equivoco completamente: Dios no ha muerto y menos hemos sido nosotros sus asesinos. Pero en el fondo su preocupación no estaba tan errada ya que vagamos en un mundo sin Dios, pues como grito Jesús en su agonía la trama gira entorno a que Dios sencillamente nos ha abandonado. Pero… ¿Por qué Dios abandonaría a su creación? Y es aquí que este spaghetti western sin caballo se vuelve escabrosamente sobrenatural. Dios ha abandonado su trono y a sus huestes luego de que un serafín fornicara con una demonio en los limites cósmicos y como resultado de esta aberración sin precedentes nace una idea nueva – Para la teología los ángeles son ideas o formas puras- que contenía en sí los dos mundos siendo de esta manera más poderosa que el mismo Dios pero, tal como los ángeles según algunas creencias, esta entidad llamada Génesis no poseía voluntad propia y es aquí donde entra nuestro protagonista: El reverendo Jesse Custer, un predicador bastante irreverente, con un pasado sombrío, con problemas de vocación y un sentido moral intachable es poseído por Génesis volviéndose de este modo el ser más poderoso de la creación.

Todo lo anterior nos es lanzado de manera abrupta en las primeras viñetas de este cómic donde se puede ver a los otros dos protagonistas tomando con Custer en un local al lado del camino. Ellos son Tulip, una excelente pistolera y ex novia de Custer a la cual abandono 5 años atrás sin decir ni pio, pero por una razón que poco a poco se va revelando al avanzar la historia y Cassidy la típica alma de la fiesta y vampiro irlandés. ¡Oh, sí! un vampiro y la historia se va volviendo cada vez más y más extraña. Como toda road movie los amigos viajan en busca de un destino y en este comic el destino es buscar a Dios. Pero no se confundan, no es para nada una búsqueda metafísica, ni menos la búsqueda existencial que toda creatura hace de su creador. Básicamente Jesse Custer busca a Dios para “obligar a ese hijo de puta a que se haga responsable de su creación” y para ello tiene la palabra de Dios, un don heredado de Génesis que le otorga poder sobre lo creado. Y es que el Dios que nos presenta Predicador, es un Dios que no duda en aparecer como el Dios de amor del Nuevo Testamento y que utiliza, hasta el cansancio, el escudo de que sus caminos son inescrutables para justificar su ceguera ante los males del mundo pero que, cuando algo no le resulta, no vacila en revelarse como el Dios del Antiguo Testamento vengativo. En fin nada tan distante al Dios de las grandes religiones.
Pero en este viaje no sólo se enfrentaran contra Dios, también habrá un desfile de enemigos que serán sacados del manual de la maldad y lo grotesco. Cómo dije, uno de los clichés que tiene este cómic es la dicotomía buenos-malos. En otras palabras los buenos son buenos y los malos son malos, así con redundancia y todo, no hay otra forma de explicarlo. El único que se escapa a esta clasificación es Cassidy, el monstruo termina siendo lo más humano que se podrá encontrar en esta historia.

De los enemigos de Jesse Custer hay uno que se lleva todos los aplausos y es el responsable de la violencia más gratuita que se podrá ver. Me refiero al Santo de los asesinos. Él es el reemplazo al ángel de la muerte de Dios. Es un Clint Wood con esteroides fusionado con Scarface después de haber jalado el cerro de coca y antes que le dispararan por la espalda claramente. A su paso los cuerpos mutilados se agolpan desmembrados. En serio, este tipo es violento. En serio, este comic es violento. El otro es Herr Starr un calvo alemán en el cual Garth Ennis se obstino a caricaturizarlo como lo peor que puede existir. Él es una perversión, es el verdadero monstruo de la historia al cual sólo lo mueve el poder. Es la cabeza visible del Grial, la organización más poderosa del planeta que custodia el linaje de Cristo y que buscan reproducir la segunda venida, aunque tienen serios problemas con lo del linaje después de 2000 años. Pues como dice Starr “Hijo de Dios o del hombre: Joder con tu hermana no puede ser bueno”.
Otro de los personajes entrañables, aunque secundario, es Caraculo un chico fanático de Kurt Cobain que trato de seguirle los pasos a su ídolo. Ahora imaginen el porqué de su nombre.
El punto fuerte de Predicador esta más allá de su trama principal, de su irreverencia hacia la religión o de la violencia gratuita, aunque no accesoria, que abunda en sus páginas. El punto fuerte es la manera en la que está contada la historia, llena de flashbacks y espacios en donde se nos da la oportunidad de introducirnos en los personajes como también y creo que esta es la real trama de Predicador, por contarnos una epopeya moderna que nos muestra esa amistad que no abandona, que perdona, que siempre termina dando la mano para alzar al amigo caído. Por contarnos esa epopeya moderna que nos muestra que a pesar de toda la mierda que existe en este mundo siempre habrá una oportunidad, que no hay excusas para ensuciarse de ella, que para nosotros es un deber tener honor. Por contarnos esa epopeya moderna que nos habla del amor cliché más maduro, nada de cosas rosadas, de mashmallows y algodones de azúcar, sino de ese amor que se equivoca, que aún tratando de proteger hiere al otro pero que siempre termina uniendo a los amantes Jesse y Tulip. En resumen, no se puede pretender calificar a Predicador como un mero cómic entretenido. Aunque realmente sea asquerosamente entretenido
No es de extrañar que Vertigo, esa área dirigida al mundo adulto de DC Comics, haya visto en Predicador al reemplazante de otra gran obra como es The Sadman por que como dice Joe R. Lansdale “Es un cómic como cualquiera de las obras de Vertigo más veneradas y calificadas de intelectuales; y mejor que muchas de ellas. De hecho, no se puede confundir inteligente con intelectual, aunque haya gente con muchas pretensiones que no sepa apreciar la diferencia. Y este cómic, bueno, pretencioso no es, pero sí inteligente”
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4 comentarios
La raja; exelente comic, podrian comentar algo de Brian K Vaughan tambien
Muy buen la crítica, de hecho ahora mismo lo acabo de comenzar a leer y se ve muy bueno. Podrían comentar The Sandman o V for Vendetta, no se, todos muy buenos. Con ellos me he dado cuenta de que los comics son mucho mas que heroes con o sin superpoderes
Pedazo de comic, lo he devorado en pequeñas dosis pero es adictivo
A esperar que la adaptacion de HBO no desmerezca tremenda historia
@Rolo
[Por lo que sé] HBO dejó en nada el proyecto :(