Por Claudia Apablaza
La novela Fama de Daniel Kehlmann (Múnich, 1975) está compuesta por nueve historias perfectamente entretejidas. Una novela sin personaje principal, pero en la que claramente todo ha sido pensado con un ordenador y calculadora último modelo en la mano.
Como gran tema estructurante se encuentra el hombre famoso ante el abismo del mundo contemporáneo; todos los grandes demonios que acarrea la globalización, el mundo virtual y el exceso o abuso de ella; creándose así un gran mundo endemoniado de hombres que se buscan en el Google, la Wikipedia, SMS desenfrenados, congresos delirantes, viajes de escritores perdidos en países orientales, escritores suicidas, réplicas, posteos en blogs, anónimos, delirios de no ser reconocido, autoposteo, nicknames, delirio de creerse enfermo y especial, fans virtuales, delirio de ser confundido con un otro cualquiera.
Si el mundo estructurante es este abismo de la globalización y la posibilidad excesiva de inventarse a sí mismo en una plataforma, claramente nos encontraremos con una novela sin protagonista central, sino que con una serie de “Historias dentro de otras historias dentro de historias…”, en donde “¡Nunca se sabe dónde termina una y empieza otra! La verdad es que fluyen unas en otras…”, tal como nos dice el mismo autor en la página 188.
De este modo, más que por un solo protagonista, cada una de estas nueve historias está vinculada o linkeada a otras por medio de personajes que aparecen y desaparecen en el texto o ese mundo virtualmente tramado; es el caso, por ejemplo de Voces, la primera historia, en que un hombre, Ebling, comienza a recibir llamadas de desconocidos al nuevo móvil que se ha comprado; llamadas que no eran para él, sino para el reconocido actor Ralf Tanner, el mismo que será personaje principal en el cuarto relato, La salida, y que irá experimentando una sensación de sentirse irreal y de ser reemplazado por una réplica. Tanner también aparecerá en un cartel callejero de En peligro, la última historia que articula esta novela; a la vista de Leo y Elizabeth, una de las parejas centrales de esta novela, él escritor, ella Médico sin Frontera que viajan a una reunión de trabajo en que ella participará como invitada; personajes que ocupan el centro de los relatos 2 y 9, ambas llamadas En peligro, y que pareciera ser la misma historia contada dos veces en una misma novela a modo de réplica de sí misma.
Por otro lado, la novela también se deja ver como un ejercicio de negación complejo de todos sus personajes. Uno de los grandes temas que cruzará Fama es el tema de desaparición, la muerte, la desconexión a la red y la negación de ser ese que el otro cree. En la médula de cada uno de estos relatos está la señal que envían sus protagonistas, de “yo no soy ése del móvil”, “quiero desaparecer y me beberé un frasco de un compuesto en una clínica anónima”, “he perdido mi identidad y ya no sé si soy o no Ralf Tanner”, “no quiero ser un personaje de tu novela”, “quiero tener miles de nicknames para postear, pero no ser reconocido por mi ID”, etc.
Así, el nuevo paradigma de lo virtual, al presentarse como un mundo infinito, hipervinculado y con una capacidad enorme de autoinventarse, de negarse a sí mismo y de generarse miles de identidades, pareciera que le facilita la escritura a algunos escritores como Daniel Kehlmann, amantes de los laberintos borgeanos; laberintos excesivos a ratos, sobre todo cuando el personaje se vuelve contra el autor y le demanda total independencia. De todas formas tenemos una novela tramada de forma asombrosa, una novela que se cierra en sí misma, una historia que se vuelve sobre sí o se autofagocita, sobre todo cuando llegamos a la parte final, a uno de los viajes que realiza la pareja de Leo y Elizabeth, en que se dará un furtivo encuentro cara a cara con Lara Gaspard, la gran heroína de Leo que se parece, por lo demás, demasiado a su mujer, la que le ha venido rogando en toda la novela que por favor no la construya como personaje de su próximo libro.
Fama
Daniel Kehlmann
Editorial Anagrama
Barcelona, 2009
190 pgs.
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One Comenta
Se podría decir entonces que hay una influencia temática directa con la novela de aquella super-joven escritora chilena Claudia Apablaza??
O podríamos decir que es la temática de moda?
!..¿?