Entrevista: Ezequiel Acuña

Por Francisco Rodríguez

 

Es evidente, pero no está demás repetirlo: el cine argentino es uno de los más complejos e importantes que existen en la actualidad. Basta pensar en gente como Lucrecia Martel o Pablo Trapero. Basta pensar en sus obras para reafirmar que lo que se está haciendo por aquellos lados es algo digno de mirar. Necesario, incluso.

Y por supuesto que se nos escapan nombres. Este año que pasó, gracias a la página Cinépata, tuvimos la posibilidad de poder ver la película de otro de los buenos representantes del cine trasandino: Ezequiel Acuña. Con su película Como un avión estrellado (que se puede descargar gratuitamente en Cinépata) logramos acercanos a un cineasta conectado con la adolescencia. Una sensibilidad adolescente, como un cuento de Salinger y con Jeff Buckley como banda sonora. 

En el pasado Festival de Cine de Valdivia estuvo presentando su última película, Excursiones. En esa ocasión tuvimos la posibilidad de poder conversar con él, mientras seguimos a la espera de que en algún momento llegue su película a alguna de nuestras salas de cine.

 

¿Hay alguna carencia que tú hayas visto en el cine de tus contemporáneos que te motivó a contar historias con ciertas características reforzadas?

 Bueno la idea es lograr como un equilibrio entre todas las cosas, ya si la fotografía supera las actuaciones estás en un problema gigante. Me parece que ninguna cosa puede tapar otra cosa, ni la música ni las actuaciones mismas. Digo, podés sostener una película con las actuaciones, pero si las actuaciones o la narrativa está sostenida a las actuaciones, las demás cosas de repente no tienen que hacer tanto ruido, o tienen que ir medio de balanza con ese tipo de cosas. Bah yo siempre lo pensé así, digo para mí si es cine hay todo un abanico de elementos del arte y me parece que la idea es combinarlos. Por ahí podés no trabajar con música, y no trabajar con música es una decisión de sonido, de ese tipo de cosas digamos. Me parece que no es que estás haciendo ruidísimo o cine experimental, digo. Si hacés ficción, repartir los elementos lo más equilibrados.

¿Y no hay ninguno de esos elementos que te gusta priorizar?   

Obviamente dentro de la manipulación que tiene el cine uno puede por ahí jugar con ciertos elementos. Por ejemplo la música es algo, en las películas que yo hice, que está muy marcado. Pero me parece que también es como encontrar, como generar algo, ver si puedo generar algo de empatía con eso, no de poner música por poner ni remarcarla tipo como si fuera Cinema Paradiso. Es como medio muy fino viste, porque mucha gente te lo dice “u boludo eso de la música que usaste yo creo que está demás”, pero a mi me parece que como que si.

¿Te lo critican bastante?

¡Nooooo! Pero viste, como es cierto, dices: estás generando esto, y mucho de esto no lo pienso. En vez de que si aporto o que si pueda generar algo con la imagen y que pueda ir pegado, digo creo que aporto; no como efectista, no caer en esa cosa efectista.

 Quizás es inevitable alejarse mucho de la historia fílmica de un lugar en donde uno nace o vive, o hace cine, por lo menos. En ese sentido ¿Cómo tratas tú con la nueva ola del cine argentino que surgió en los 90, y que se centra en historias personales, mínimas? ¿Y cómo vez el resultado del avance de este género tanto en ti como en tus contemporáneos?

 Por ahí las primeras películas de toda esa generación fueron como las más personales, siempre aparece como una “nueva ola” o un tipo de vanguardia. Después comienzan a aparecer otras cosas, aparecen otros elementos. En el caso mio no, pero por ahí de alguna manera seguir con el mismo esquema de producción y con el mismo esquema de historia es algo que algunos hacen. Pero otra gente también quiere otras comodidades, quiere poder filmar de una manera más libre.

  ¿Y cómo ves que avanza?

 A veces avanza para mal, para muy mal o para buscar algo más industrial, para buscar algo mucho más ligado a lo que no tuviste en la primera película, tenerlo técnicamente, por ahí justamente aparece lo de la fotografía, lo de la puesta en escena, o cosas más manipuladoras de “lo que no pude hacer en la primera lo hago en la segunda”. Es como una especie de artificio, más de artificio técnico que de contenido, más forma que contenido, hay gente que le gusta más la forma. Y creo que la madurez de las películas depende de cada uno. Al principio como están todos en el mismo lugar por ahí, o cuentan películas todas medias personales o chicas, o de cada uno con su mundo, algunas más sociales, otras más de relaciones, y después uno ya ve los resultados en la segunda o tercera película de alguien, y para dónde se inclinó todo eso. Pero me parece que la primera película sigue teniendo el valor para mi más fuerte. Digo, se pueden seguir mejorando, puede ser la más imperfecta pero me parece es lo más honesto, de alguna manera lo más imperfecto, en lo técnico seguro.

  ¿Cuál es tu relación con la música de tus películas y cuál es la necesidad de ayudar a músicos a producir sus discos? ¿Ves en la música pura, no complementada con el cine, una posibilidad que el cine no da?

 Y la música fue siempre como más investigar. Siempre me pareció más divertido buscar cosas más emergentes o más under, de alguna manera entrando en el rock como en fragmentos de ideas musicales que pueden tener gente más cercana a uno, en vez de buscar canciones que son difíciles conseguirlas, que los derechos, y cosas así, se pone más complicado. Y por ahí de alguna manera estás generando, es decir, podés encontrar la unión de imagen y sonido. También de alguna manera estás encontrando algo distinto, estás mostrando algo nuevo, viste. No es que estás mostrando las canciones de, o la música de tal compositor, sino que estás mostrando una banda que no conoce nadie y que a vos te sirve y que la cosa es como doble. Estás mostrando algo nuevo y la gente dice “esto está bueno”, también como música, por ahí si acompaña a la película mejor obviamente, si acompaña la imagen de la película.

 “Excursiones”, está basada en un corto del 99’ que se llama “Rocio”. ¿De dónde nacen estas ganas de volver a eso, de hacer la película de tu corto?

 Es un poco volver a un corto que hice cuando estaba estudiando todavía, y tiene que ver con eso, con volver un poco al origen. Y bueno, es como el recuerdo de haberla pasado bien haciendo eso, entonces dijimos bueno, por ahí puede salir mal pero probemos, viste. Son como cosas más cercanas también, en lo humano me parece que ya en un determinado momento de tu vida ya no te interesa tanto otras cosas, si la pasas bien, si los actores son bastante cercanos a uno, el proceso es divertido, y eso se vuelve para mi algo muy disfrutable, va por ese lado. Y creo que en la película se nota también. No hay como un estado de preocupación, de solemnidad, y hay una cosa como “está todo bien” viste, si ahí la cámara se mueve un poco, es un poco eso, no hay una tensión, no hay eso de estar en el video-assist mirando la escena, estar como loco. Me parece que después de haber filmado 2 películas pasa un poco eso, no estás como loco…ya está, ya fue. Y si seguís un poco vivo para seguir haciendo cine, tenés que hacer el cine que a vos te gusta, no andar especulando.   

 En tus otras películas optaste muchas veces por el silencio para poder narrar estados anímicos ¿por qué ahora optas por una película más bien discursiva y en donde los problemas y las cosas se dicen?

 Buena la pregunta. Y porque es más clásica me parece la película también, tiene como informaciones que son como bastante, está intencionado, como de buscar mucho la explicación de muchas cosas. A pesar de que la narración no es súper clásica, sí hay como momentos donde se explican por qué paso esto y lo otro, menos y más obvio en algunos momentos. Pero sí, en otras películas, sobre todo en Nadar Solo, el personaje principal es más silencioso. En Como Un Avión Estrellado pasó lo mismo. Aquí también hay un par de momentos en que el silencio genera un poco de “después de tanta charla, un poco de silencio viene bien”. Y bueno, también tiene que ver con lo que a mí me está gustando del cine. En vez de dejar un plano secuencia, la película tiene mucho corte, y es como más, dentro de una escena larga, tener agilidad y no generar tanto choque. Hay un par de planos secuencia, hay un tiempo muerto en la película, pero nada que ver con las otras películas.

  ¿Es más por gusto personal o por no querer fatigar al público?

 Yo estoy medio como así, hoy por hoy tengo ganas como de…Mucha gente, cuando ve películas, se banca cosas a las que uno las expone. Es como “miráte esta película” y yo me voy a tomar una coca cola al bar y el otro tipo la está sudando mientras la ve. Si el cine está caro. Lo que me pasa a mí es que cuando uno empezó a estudiar siempre quiso meterse en un mundo, a ver mucho cine de determinadas épocas, y se empieza a colgar en eso, a vestirse raro viste, y después me parece que te pega un poco la vuelta de por qué empecé a estudiar cine. Yo no empecé a estudiar cine porque veía a Bresson a los 10 años, estaba más cerca de Spielberg que de Bresson. Entonces, en algún momento, por ahí Breson me interesó, o me interesó como lo distinto. Por ahí en algún momento te empieza a dar la vuelta de volver al origen, un poco lo que te contaba con el corto, un poco todo medio lo mismo del mismo lugar, digo donde el cine era más disfrutable, el cine tenía otro lineamientos más como de diversión, entretenimiento. Pero bueno, es una visión mía y también tengo 33 años y para mi hay muchos momentos, como Excursiones que es más una comedia o tiene más elementos de humor y eso para mi, de estar en el cine y que la gente se ría, es una devolución muy grande. Hay gente que me dice “a mí me gustan más tus otras películas” y yo le digo “¿pero, vos te reíste?”, y eso es una devolución muy inmediata, porque con las otras había que esperar a que la gente te dijera “me gustó” o “no me gustó”, más un clima que terminaba generando emociones, pero sin escucharlo. Aquí la gente se ríe y si vos hiciste algo con esa finalidad está bueno, es como una devolución, no tenés que explicar nada, no tenés que decir “esto es una comedia, ríanse”, o yo trabajo así. La gente se ríe automáticamente.

 Si tu trabajo se caracteriza por tocar la temática de los jóvenes, y todas las inseguridades que implica ese periodo ¿Por qué ahora viajas a los 30, dejando de lado un poco el rollo con el descubrir, y el vivir algo por primera vez, para pasar al tema del reencuentro y la nostalgia. 

Eso es como directo por la edad, es muy paralelo, mis películas son paralelamente a la edad de los personajes. Cuando tenía 24, los personajes tenían 18. Tenés 28 y los personajes tienen 20 ó 22. Ya tengo 33 y los personajes también están en la misma edad que yo o tienen 30. Igual también se habla del pasado, y es un pasado medio ligado a la adolescencia, los personajes siguen siendo adolescentes en alguna manera. Los juegos, cosas que vuelven a revivir un poco, viste cuando uno de los personajes hace magia, que es una boludés, pero es volver a divertirte un poco, algo sano.

 Para ti los 30 implican un reencuentro.

Sí, tengo un amigo que lo dejé de ver, era mi mejor amigo desde los 6 años y lo volví a ver. Un tipo que no tiene nada que ver con el cine, que tiene un bar donde voy a jugar al tenis de vez en cuando. Y nos reencontramos, y es un tipo que tiene otro estilo de vida. Entonces era también por ahí conocer otras cosas de su vida, no tenía idea si estaba casado, tenía hijos; no lo estaba y eso sirvió más en la relación. Pero era un poco como salir también del mundo del cine, que otro tipo te cuente que no se, que le deben las despensas del bar, que le genera pérdida; meterse un poco en otras vidas, como dejar de lado un poco el cine, de estar todo el día hablando de cine, que es algo que pasa muy seguido.

 ¿Estás pensando ya en algo nuevo?

  Con los mismos actores estamos tratando en hacer algo, digo en repetir alguna experiencia, sin caer obviamente en lo mismo, así como tratar de buscar esto de…más como una banda de rock, de juntarse a ensayar y a tirar ideas y hablar de cine y pasar, viste, tomar café. Y también uno escribe igual, y se cuelga de algunas cosas, me gusta también mucho algo policial, me gusta mucho. Las películas de género me gustan mucho y el policial es una cosa que me obsesiona, es un género que me encantaría hacer en algún momento. Hace poco vi la primera película de Christopher Nolan, se llama Following; es una obra maestra, son 75 minutos en blanco y negro que es de alguien que persigue a alguien y a la vez es perseguido, un juego medio como cambiando de tiempo. Es la película la hizo antes de Memento, que Memento a mi mucho no me terminó de gustar, pero Following es sin tanta manipulación, y es como muy mental y también con algunas cosas literarias viste, más borgianas, o esos mundos medios. Pero bueno nada, también me gusta la comedia.

 ¿Y qué te parece el cine chileno?

 La única película que vi en el Festival fue Ilusiones Ópticas pero no me gustó, me pareció media carburada y media parecida a. Me parece que si vas a montar la cámara a cierta distancia, no le sentía como mucha alma a la película, le faltaba como involucrarse más. Más allá de que sea fría la película, o esté presente el frío, hay algo que a mi no me gustó, que no me haya involucrado la película. Pero había cosas que estaban bien. Y quiero ver algunas películas que se me pasaron que no vi. La nana, Navidad, algunas películas de gente que conozco y de gente que hace mucho no veo también, pero bueno, las veré en algún momento. Turistas no la vi tampoco. En su momento había visto Play, La Sagrada Familia, en su momento las vi, pero después perdí un poco.    

Tráiler Como un avión estrellado

 

Tráiler Excursiones

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