Por Claudia Apablaza
Odio el fútbol; desaparecen todos, los amigos, los amantes, los familiares, los perros cuando todos gritan, los pájaros cuando tiran ese humo asqueroso de los petardos, ese olor asqueroso que me hace estornudar y delirar de miedo. Odio el fútbol. Enciendo el ordenador y la barra de Google aparecen unos hombres tras una pelota. Voy a un bar y todos miran la TV. Odio el fútbol. Abro 60watts y todos hablan de fútbol. Las pateras no llegan a las costas europeas. Odio el fútbol. Voy a la peluquería y todas las mujeres se hacen peinados para ir a ver el fútbol. Se depilan para después del fútbol. Se hacen la manicura para sobarle la espalda a sus hombres mientras miran el fútbol. Los suplementos culturales hablan de autores sudafricanos. Odio el fútbol. Los críticos literarios hacen comparaciones entre literatura y fútbol. Los narradores aprovechan de sacar su crónica futbolera. Los editores sacan sus libritos de goles y goleadores. Maradona sale del escondite y todos aplauden. Los jugadores muestran a sus mujeres.

Odio el fútbol.
Shakira entona el himno. Como papas fritas y en el sobre vienen unos imanes de los equipos de fútbol. Abro el Hotmail y me tengo treinta mensajes invitándome a ir a Sudáfrica. Miro por la ventana y en los balcones de Cataluña hay banderas de España. Odio el fútbol. Llamo a mis amigos y están mirando fútbol. Chateo y me dejan hablando sola porque están mirando el fútbol. Voy a la librería y está repleta de libros de fútbol. En la Rambla detienen a los sudafricanos por sospecha. Odio el fútbol. Los países vecinos se hermanan por un día. Las agencias turísticas se hacen el agosto. Los niños se visten con la camiseta de su país. Odio el fútbol. Los países enemigos se saludan por un día. Todos cantan la canción de Shakira. Todos bailan al ritmo de Shakira. Todos follan al ritmo de Shakira. Todos sufren por Shakira. Odio el fútbol. Las pateras no llegan a España. Odio el fútbol. Los inmigrantes no tienen papeles. Odio el futbol. No hay nadie en las iglesias. Odio el fútbol. Los niños se aburren. Odio el fútbol. Los inmigrantes buscan comida en los basureros. Odio el fútbol. Las CIE siguen llenas. Las CIE de Europa siguen llenas antes, después y en el fútbol. Las CIE de Europa están llenas de Sudafricanos. El CENTRO DE INTERNAMIENTO PARA EMIGRANTES (CIE) está repleto de sudafricanos.

Odio el fútbol.
Mis amigos sudan como locos. Mis vecinos gritan hasta las 3 de la mañana. Odio el fútbol. Hasta las feministas desaparecen. Odio el fútbol. Las agencias turísticas europeas me ofrecen hoteles de lujo. Odio el fútbol. Algunos inmigrantes duermen en Europa en camas calientes. Odio el fútbol. Las mujeres muestran su jerga futbolera. Las pateras desaparecen. Odio el fútbol. Los sudafricanos huyen de la policía en Barcelona. Las mujeres se hacen la manicura. Odio el fútbol. Todos entran a Sudáfrica sin visa. Odio el fútbol. Nadie entra a Europa sin dinero. Los sudafricanos no entran a Europa. Los africanos se cambian el nombre cada cinco minutos en Europa para no ser identificados. Odio el fútbol. Los africanos desaparecen en las fronteras cada dos minutos. Odio el Fútbol.
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7 comentarios
Considero un error hacer esta especie de “edición especial” alusiva al Mundial en este espacio, y esta nota me motivó a escribir esto. Me explico: no es necesario aclarar que hay gente a la que no le gusta el fútbol (a mí me encanta, advierto), o que incluso lo odia, pero este podría haber sido uno de los pocos “oasis” que se abstienen de contagiarse de la fiebre sudafricana.
No es algo imperdonable, por supuesto, pero hubiera sido bueno hacer eso (seguir como si nada, con poesía, iluminando lecturas contra jabulanis, viento y marea) ntes que declamar el odio de algunos pocos por el “deporte más bello del mundo” y colgar algunas notas futboleras pobrísimas.
claro y saber que cada minuto violan a niños en sudáfrica y que es de -sino el único- los pocos países con hospitales especializados en abusos sexuales, que los transportistas, los guardias, … muchísim@s andan no tan emocionad@s…
encontré otra vez 60 watts, porque en un tiempo no aparecía la página, y me encuentro con lo mismo.
hablar de otros deportes no estaría mal, como el kickbox, el ciclismo urbano o el de montaña… hay tremendas historias ahí, ¡tremendas!
ahora va a resultar que la culpa del hambre en Africa la tiene el chupete Suazo
Nadie puede decir “ordenador”. Vivir en España no es excusa.
si eres un resentido neomarxista y piensas que la lengua está muerta, allá tú. jajaaj
Es patético la pica que le tienen a Apablaza, suena taaaaaaannnn patético.
a quien te refiers, juan soto?