Por Guido Arroyo

1
Sangre chorrea por los bordes de Duchamp
Recordé que mi padre orinó sangre
cuando estábamos en Lima, en un miserable baño público
yo lo abracé como quien abraza a un amigo, a su manera
lo agradeció con sutil gesto parecido en el fondo
a la mueca que hizo mi madre cuando le conté
que un tal Duchamp había situado un urinario en un museo
de allí para adelante el arte no sería lo mismo
-sería un arenal con un poco de oro y mierda-
Que gesto más ocioso, dijo
el silencio
parecía un abrir y cerrar de puertas oxidadas
pero dime cuán sucio estaba, preguntó alguien
cuyo nombre olvido justo ahora
cuando sangro -por primera vez- en el baño del Bellas Artes
1
Entiende los gestos ocultos bajo la ropa,
esa tela roída de polvo que encubre
la mano de la abuela que acomoda el artificio de Velásquez
aa
aaaaaaaaaaaaDETRÁS
-se mira hacia atrás para entender lo de adelante-
son tus ojos el punto medio de la paleta
esa falsa modestia que se deforma en el espejo
donde te esparces como onda de río tras la piedra
pero puedes afirmar que tu vida no es total desastre
aún está viva la flor que situaste en su oreja
o lo que sea que te oye disgregar la tarde
aunque la banca de mármol siga vacía
y nadie mire el fondo de un cuadro difuso
que adorna el escenario circular por donde vagamos
son las cosas
te obligan a pintar sin decoro el presente
:un pastizal en llamas rompiendo el silencio:
un triángulo rojo montando un cuadrado azul
1
Daguerrotipo (1) del militante prematuro
Contenida en moldes de yeso
la memoria parece atardecer
en especial ahora cuando ordeno
mi cuerpo cosido sobre la mesa
los rústicos trazos reproducen
y amplifican intacto el odio
abro un paréntesis para mi huella
rojo merodeo que visualiza
papel de envolver rasgado sobre el muro
legando una consigna que perturba
como molino absorbido por el óxido
o este falso amanecer en la provincia
1
Paisaje clásico japonés
dibujado un día de otoño
-como cualquiera-
“La poesía da cuenta de unas bazofias/ unas AKA6/ unos M16
Vuela cerros ciudades imaginarias.
Dice unas cuantas idioteces al paso de las nubes”
José Ángel Cuevas
cierran el paso del otoño los cerezos
un camino barroso se cubre de flores secas
los árboles mecen su soledad hacia el viento
un sapo salta entre las flores sin tocar al arroyo
(un tipo pierde su cabello mientras contempla
un paisaje clásico que volverá a contemplar
hasta el infinito, hasta que su calvicie le permita
olvidar el horizonte para conocerlo realmente)
gaviotas en V se deslizan sobre el monasterio
todo sucede en el claro de la montaña
(alguien que hace yoga busca esta imagen en internet
ha navegado largas horas y olvidado su apellido
el sol se extingue y un lienzo negro cubre el paisaje
que se anhela contemplar cristalizado en la pantalla)
todo cambia, menos el dibujo que quedó sin firma
nada existe, después del oscuro reverso
1
Huesos molidos
“la calavera norteamericana
es reconstruida
alrededor de dientes perfectos”
Tom Raworth
Si Adelita se fuera con otro buscaría
la respuesta en el laberinto del miedo
entre los cristales salados que obstruyen el camino
de la sangre de su sangre que imperceptible se abre paso
como si cargar con la muerte no generara
al menos la intención de correr sobrio bajo la lluvia, rumbo a la cornisa más urgente
o el gesto de agachar la cabeza ante el crepúsculo
y destrozar con ira la carne cuando es aire
porque masticamos el hambre que nuestros antepasados masticaron
esa es la huella indeleble, lo único que sé
me lo dijo mi madre “no naciste con los dientes blancos
y los niños con dientes blancos son bellos
así que no llores cuando te rompo las encías con detergente
lo hago porque te quiero, quiero
que tengas los dientes blancos y que las niñas bien se fijen en ti”
aaade ahí en adelante
sólo hay mierda pegada en las zapatillas
el sol decolorando progresivamente los autitos de juguete
que se convirtieron en chatarra que a veces anda y choca
o libros de voz ronca que hablaban en un living vacío
-y podría seguir enumerando sinsentido el desarraigo…- por eso
si Adelita hoy fuera mi mujer
pensaría siete veces antes
de tener un hijo
1
Naturaleza Muerta
Tiempos de estabilidad
ninguna palabra de amor
la gobernabilidad del pueblo a modo de mordaza
y la mordaza cubriendo los ojos
cuando cruzas la cordillera sobre un hilo
pero tu cuerpo no es parte del pueblo y el cuerpo social es
la ilusión de un equilibrista
como tu estética, que abulta kilos
desde la penumbra se aferra a un latón de cerveza
formada con restos de Nagasaky
lugar común
se vuelve la derrota no vivida
sin embargo
resulta inútil echarse a llorar
sobre los hilos desta hoja
los infortunios de mi patria
mientras nadie devuelve la mirada inestable
a esos restos que dan palos en lo oscuro
1
Polaroid de un niño y su primera efusión de sangre
A destiempo sucede la caída
-el niño se ha roto la pierna
y no hay palomas en la plaza-
La sangre es un abuelo que susurra
:sobrino, debes saber que llegarás tarde
a todas las revoluciones
no esperes más del vaso o la letra.
Sin embargo
su padre sólo aconseja: fíjate
aaapor donde caminas
aaacon qué seguridad aferras tus manos
aaapara escalar esas estatuas,
cuida de cómo dejas
tu huella en esta parte de la historia
tras eso
la violencia del encuadre
el sol moldeando al espectro
el llanto silencioso
La sangre del niño es sólo sangre de niño
pero puede manchar el borde de una estatua
)el silencio también es una forma de historia(
1
(1): En 1837 el pintor y escenógrafo Louis Jaques Mandé, reunió diversos objetos sobre una mesa -en su mayoría, moldes de yeso- y tomó el primer daguerrotipo que se conoce en la historia. Lo tituló “naturaleza muerta”.
También te puede interesar:

3 comentarios
Buenos poems, Guido
Buena buena.
Ha mejorado harto Guido.
el abrazo, o este amanecer en provincia.