Crítica: Roberto Bolaño

Bolaño, la transparencia

Por Juan Francisco Uriarte

No quería comenzar por aquí. No con Roberto Bolaño, al menos. Hubiera sido difícil, pero más placentero, comenzar por Nocturno de Chile; mucho más difícil aún, dar el primer paso con Los detectives salvajes, con 2666. Cuánto más atrapante si primero les hablaba de Amuleto, de La literatura nazi en América, de El gaucho insufrible, de la bellísima y tantas veces leída y prestada y ajada Estrella distante. Pero de lo que en adelante se enterarán es de El Tercer Reich, novela extirpada de un cajón meses atrás y puesta a los ojos del mundo hispanohablante en febrero de este año.

Y si no quiero comenzar, si no quiero hacer mi primera crítica sobre Bolaño por aquí, es porque El Tercer Reich no es esa novela “espléndida de la primera etapa”, como pretende la contratapa de Anagrama, sino una historia sobre todo sosa, débil, y en muchos pasajes aburrida, que con mucho amor propio el chileno decidió no publicar en aquel tiempo en el que la poesía iba siendo cada vez más un diario turbulento, y la prosa cada vez más un fino aparato, concienzudamente forjado.
Es cierto que hay, en estas páginas, muchas notas “bolañianas”, como una muestra de gran erudición sobre poesía, constantes disgresiones sobre temas de interés, como los pormenorizados relatos de campañas bélicas durante la Segunda Guerra Mundial, o un completo resumen de las incidencias del juego de mesa que a lo largo de casi toda la trama tendrá un protagonismo incómodo: El Tercer Reich, cuyas piezas serán desplegadas por el alemán Udo Berger, quien llegó junto a su novia Ingeborg al coqueto hotel Del Mar, en la Costa Brava española, y lo primero que pidió al instalarse en la habitación fue una mesa más grande para ubicar al susodicho wargame.
Será el propio Udo, mediante la escritura de un diario personal, quien nos cuente todo lo que sucede en ese pequeño pueblo de la costa mediterránea, y vaya dando a conocer su pasado en el mismo Del Mar: su enamoramiento infantil por quien entonces, y también ahora, regenteaba el lugar, la bellísima Frau Else; sus sensaciones ante la presencia de personajes como el Quemado, un musculoso trabajador playero que vive del alquiler de pequeñas balsas y que luce grotesco por quemaduras misteriosas; o su aversión ante el Lobo y el Cordero, dos malandrines locales que ya desde sus nombres resultan inquietantes. Pero aunque en un principio –por el planteo de semejantes personajes y el trasfondo que se vislumbra dentro de la misma historia–, creemos estar ante otra joyita impredecible, los hechos se tornan laxos y la monotonía del planteo narrativo acaba resultando repetitiva, y lo que es peor: artificial. Habría sido esto, esa simpleza estructural, lo que llevó al Bolaño de finales de los 80 a descartar El Tercer Reich como obra “publicable”.

bolaño
Estamos en el diario de Udo, entonces, y desde allí asistimos al encuentro con otra pareja de alemanes, Hanna y Charly, quienes por la empatía establecida entre las muchachas (Ingeborg “hace migas” con la otra bávara al instante) comenzarán a unirse en sus recorridas vacacionales. Junto a ellos conocen al Quemado, al Lobo y al Cordero; junto a ellos recorren las paradas nocturnas y los principales atractivos gastronómicos; por ellos sufrirán una primera gran desgracia: Charly, un fanfarrón diametralmente distinto al pacífico e introspectivo Udo, se perderá en el mar y provocará el primero de varios derramamientos lacrimógenos. Pero el windsurfista vuelve y todo parece retornar a su cauce, que nos lleva al incipiente intercambio de chispazos de atracción entre Frau y nuestro héroe. Así avanzamos, con un devenir que transcurre lento, hasta arribar al hecho que actuará como hito dentro del relato: una nueva pérdida de Charly, esta vez aparentemente definitiva, en las azules mazmorras del Mediterráneo.
A partir de aquí, y sin atreverme a decirles si el perdido volverá, las cosas toman otro camino. Ingeborg vuelve a su tierra por cuestiones laborales, al igual que Hanna, quien no soporta la angustiosa espera, y Udo se quedará solo en el Del Mar. Aunque solo es un decir, ya que Frau siempre andará cerca, y el Quemado cobrará una importancia imprevista ante la invitación a un duelo en El Tercer Reich.
Y si bien el viraje vuelve a ilusionarnos, seguimos en el mismo discurrir lento, monótono, gris. La tentación nos lleva a buscar paralelismos entre lo que sucede en el campo de batallas del wargame con lo que pasó en la Historia, para ver si aquí Bolaño apela a algún juego con el simbolismo, pero el combate nos saca de esa suposición y nunca termina de colmar las ansias de cierto éxtasis que sí se vive en diversos pasajes de otras obras de este autor, incluso de épocas cercanas a la de este volumen. No busco ser taxativo y afirmar que esta novela es pésima, olvidable. Sí pretendo, aún desde la posición de admirador –por no decir fanático–, relativizar las pasiones que todo nuevo libro de Bolaño desata. Salir a anunciar a los cuatro vientos la genialidad de El Tercer Reich es una mentira del tamaño de la esperanza de Borges, es decir, gigante.
Aunque podemos ser menos pesimistas y ampararnos en algo que escribió un tal Abelardo Castillo, genio gigante y relegado que llegará a la gloria cuando sólo queden sus libros sobre esta tierra: “…para llegar al desorden y al vértigo del último Joyce hay que haber empezado por la transparencia de Dublineses…”. Y vaya si Bolaño llegó al vértigo, si se acomodó en él hasta los últimos párrafos de su vida. Que valga la excusa transcripta, entonces, para aceptar a El Tercer Reich como un embrión sin madurar, y para darnos cuenta de que la voracidad editorial puede tragarse y escupir por todos los anaqueles del planeta a cualquier autor. Aún a Bolaño.

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12 comentarios

  1. Yamile
    Posteado el 16/08/2010 a las 6:54 pm | #

    “Salir a anunciar a los cuatro vientos la genialidad de El Tercer Reich es una mentira del tamaño de la esperanza de Borges, es decir, gigante.” ¿Cuál es la necesidad de meter a Borges en todo esto?

  2. Posteado el 20/08/2010 a las 11:26 am | #

    Totalmente de acuerdo. El Tercer Reich es una novela regular que me aburrió profundamente. Bolaño fue muy acertado cuando decidió no publicarla. Espero que Anagrama deje de publicar cualquier cosa que encuentre de Bolaño. Yo me quedo con la genialidad de Estrella Distante, Los Detectives Salvajes o 2666. Larga vida a ese Bolaño.

  3. Paula K F
    Posteado el 28/08/2010 a las 10:42 pm | #

    Solo diré que espero con ansias esa crítica de Nocturno de Chile.

  4. J.F.U.
    Posteado el 29/08/2010 a las 8:17 pm | #

    Paula, no lo tenía previsto dado que no es precisamente una “novedad” (que es lo que trato de destacar en las notas; escribir sobre textos recientes), pero tu comentario quizás haga surgir algo sobre esa horrorosa maravilla.
    (Manuela: gracias, y Yamile: fue una pequeña licencia poética; sugiero buscar y leer el ensayo “El tamaño de mi esperanza”, del querido georgie).

  5. Paco
    Posteado el 31/08/2010 a las 6:02 pm | #

    EL Tercer Reich es una buena novela. Incluso llegaría a decir extraordinaria. Ocurre que se lee teniendo en mente sus otras obras, y yendo siempre a la comparativa que, en este caso, siempre quedará por debajo de las novelas que ya todos imaginamos. Si piensas en una novela de un escritor nuevo, como prácticamente se puede decir que lo era en aquellos tiempos, el análisis del texto adquiere mayor relevancia. Es la distancia que existe entre RB y sus contemporáneos,como afirmaba Pron

  6. Paula K F
    Posteado el 03/09/2010 a las 10:25 pm | #

    Juan Francisco,
    Hace un par de años participé en un concurso de ensayos literarios con Nocturno de Chile y debo decir que la experiencia de trabajar con ese libro fue increíble. El Bolaño de Nocturno de Chile es, probablemente, el que me parece más sobrecogedor. La construcción de la obra, los símbolos de poder, el horror, el disfraz, la crítica a las estructuras que componen la literatura chilena lo hacen delicioso.
    Me parece profundamente interesante el desafío que sugiere hacer una crítica de ese libro ya que podría resultar paradójico. Bolaño juega con el mundo de la crítica literaria, ojalá puedas jugar con Bolaño a través de la crítica.

    Un abrazo.

  7. J.F.U.
    Posteado el 04/09/2010 a las 2:17 pm | #

    Paula, la verdad es que resultaría un desafío interesante abordar Nocturno de Chile. Hay tantos elementos hipnotizantes (desde la voz narrativa el cura Urrutia, sus viajes por las iglesias europeas, y pasando por todo el trasfondo del Chile de los años oscuros, las clases de marxismo a los genocidas, o ese final decididamente nuclear), tantos juegos, tantas cosas incomprensibles… Sería hermoso, la verdad, asomarse críticamente a esos dos fatídicos párrafos. Veremos si sale algo en los próximos meses. Pero mientras: ¿Podrías hacerme llegar ese ensayo? Podrías enviárselo a Diego o a Isidora y que ellos me lo envíen. Gracias por la sugerencia. Un abrazo.

  8. Posteado el 16/09/2010 a las 12:50 pm | #

    Que crítica tan mal escrita. No entra nunca a la profundidad de los temas planteados en el libro, se queda solo en la superficialidad de la forma y el estilo. Además de una alta carga egocéntrica por parte del autor que honestamente a nadie le interesa. Cero aporte.

  9. Fran
    Posteado el 17/09/2010 a las 6:46 pm | #

    Apuntar también que la novela, eso que el crítico llama tedio o aburrimiento, no es más que la atmósfera donde RB va desenvolviendo a su personaje. Y la construcción de los personajes es muy bolañiano: por ahí tampoco veo cómo pueden caerle tantos palos a la novela.

    No se engañen, Bolaño la despreciaba por la estructura no “porque estuviera mal escrita”

  10. Juan José Barizone
    Posteado el 18/09/2010 a las 5:09 am | #

    Hey you, Roman, GO FUCK YOURSELF. AIN’T NOTHING BUT A FUCKIN’ PUSSY!!!

  11. J.F.U.
    Posteado el 18/09/2010 a las 2:32 pm | #

    ¡Epa! ¡Cuántas voces! Muy bueno, de verdad. Sin dudas hay mucho por discutir a la hora de analizar una obra, y este es el caso.
    Ahora, Roman, para hacer una crítica no es necesario entrar en profundidad a todos los temas planteados en el libro, y el estilo, la forma, el modo en que se plantea la trama del texto, puede parecer superficial, pero me temo que no lo es. Hay modos de abordar los libros, un lugar desde el cual entrar en ellos, y en este caso salió así, naturalmente. MI visión de mundo, MI ejercicio de lectura, los juegos inmanejables de MI memoria me llevaron a eso que vos llamás “alta carga egocéntrica” y que te empujó, a vos también, a opinar sobre lo escrito con esa destructividad tan sincera. Y Fran, no quise caerle con tantos palos a la novela, pues repito: salió así, naturalmente, producto del proceso por el cual fui entrando al texto. No me gustó, y a partir de ahí se construyó la nota. Además, en ningún lado apunto que estuviera mal escrita. ¿Podría haber hecho otra lectura de El Tercer Reich? ¡Por supuesto! Deben haber millones de variables muchísimo más válidas que la MÍA, pero no salió; no soy “crítico” en el sentido más académico de la palabra, y me dejo llevar por el dictado del momento, como ahora. Como le pasó a Juan José, a quien agradezco.

  12. shungo
    Posteado el 22/10/2010 a las 1:38 am | #

    Este libro es una estafa. Lo acabo de re-leer.
    Buen ojo de Francisco Uriarte, de Manuela…
    Bravo a la pagina!!

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