Por Diego Zúñiga
No parecen escritores. O por lo menos no a esa idea convencional que se tiene de escritores. Tienen 27 años, se llaman Daniel Hidalgo y Pablo Toro, el primero nació en Valparaíso, el segundo en Santiago, y acaban de lanzar sus libros debut: “Canciones punk para señoritas autodestructivas” (Editorial Daskapital) y “Hombres maravillosos y vulnerables” (La calabaza del diablo), respectivamente. Dos libros de cuentos en los que te puedes encontrar a un joven que quiere ser productor de televisión y que tiene que lidiar con Don Francisco jalando dos líneas de cocaína. O también con un aspirante a escritor que se enamora de una chica indie, de esas que ocupan vestidos verdes y aros de plástico eléctrico, y que le rompe el corazón. Historias desquiciadas, rabiosas, tiernas.
Pero volvamos a nuestros protagonistas: Hidalgo es profesor de castellano, editor de la revista Paniko.cl y cantante del grupo de electro cumbia, “Matilde Calavera”. Toro es periodista pero ha trabajado como guionista de televisión (“La ofis”, “Manuel Rodríguez”) y es la voz de “Zúñiga”, un grupo de punk rock. Sí: Hidalgo y Toro no se cansan. Ven series de televisión, leen comics, les gusta Tarantino, leen a Palahniuk, Easton Ellis, Borges y Bolaño. No tiene problema en reconocer la influencia de la literatura norteamericana en sus libros. Tocan con sus bandas respectivas. Les gusta la poesía chilena posterior a Nicanor Parra. Les gusta la calle. Santiago, Valparaíso. Se mueven entre códigos pop sin pretensiones. Sus libros hablan de todo eso. También de Chile. Sí, sobre todo del Chile actual.

¿Escritores jóvenes?
Hidalgo: Esa idea es casi como los niños estrellas de Hollywood. Mientras no terminemos como Macaulay Culkin, sería un gran logro. Me interesa un poco la efervescencia de la juventud. Con los autores jóvenes que conozco, (Antonio Díaz, el mismo Pablo) está la idea y las ganas de cambiar las cosas.
Toro: Yo creo que es un rótulo mediático y no hay nada que hacer al respecto. A los medios culturales les encanta la idea de una nueva narrativa joven. Pero si tú lo analizas, los escritores jóvenes que han publicado (Maori Pérez, Felipe Becerra, nosotros), somos muy distintos. Quizá lo que nos une son intentos por armas cosas que no se habían hecho antes.
Escrituras cinematográficas
Hidalgo: Yo creo que en mi caso, el lenguaje del libro es puramente cinematográfico. Es un juego. Es cómo adaptas tú un lenguaje cinematográfico al literario. No es que yo me crea cineasta y que en 30 años más vaya a ponerme a hacer películas indies.
Toro: Creo que sería un error no tomar los recursos narrativos del cine y llevarlos a la literatura. Creo que somos una generación que hemos visto mucho cine, entonces es casi inevitable incorporar esos recursos narrativos del cine.
La sombra de Bolaño
Hidalgo: Me acuerdo que estaba en cuarto medio y lo único que quería era leerlo porque todos hablaban de él. Ese año leí “Los detectives salvajes” y me encantó. Yo creo que uno de los grandes logros es que Bolaño rompió la tradición de la metaliteratura al agregarle historias callejeras.
Toro: Cualquier crítico va a ver, quizá de manera justa o injusta, influencias de Bolaño en los escritores jóvenes. Es como estar bajo la sombra de un árbol gigante, como Borges en argentina. A mí no me ofende en absoluto, es uno de mis escritores favoritos, aunque a veces se le adjudican ciertos elementos narrativos que ya estaban en otros escritores que había leído él.
Citas pop y sin onda
Hidalgo: A mí me interesa la cita de la cultura pop cuando siento que está dialogando o penetró en una cultura más de masa. Por eso prefiero mencionar a Tarantino antes que a Gus Van Sant, o mencionar a los Fiskales Ad Hoc antes que a Björk. Va más allá de la idea de que yo te tiro estos nombres porque soy cool y porque quiero que el lector sea cool.
Toro: La influencia permanente de la cultura pop no es una elección, es lo que es. Ahora, es cierto que hay una opción política en tomar esos elementos y llevarlo a la narrativa. Para mí no es un proceso tan intelectualizado, es lo que hay. Uno escribe sobre lo que conoce y está ahí.
El humor
Hidalgo: Me gusta el humor y la ironía, y no creo que haya nada más honesto que la ironía. Tiene que ver con mi forma de ser y cómo me relaciono con la gente. Es inevitable que no se traspase al libro.
Toro: Creo que el humor es fundamental, sobre todo si vas a escribir una historia decadente y oscura; si no tiene alivios humorísticos, se hace una narración, para mí, incompleta. De hecho, para mí, un libro que no te hace reír, lo siento incompleto.

One Comenta
Vamos, son jóvenes, pero de Macaulay Culkin ni las pinzas. Joven era José Miguel Varas cuando publicó “Cahuín”. Habrá que leer sus cuentos. Por lo pronto me da lo mismo lo que hagan en sus ratos libres. Ser puto, pintor, músico o modelo per sé no es garantía de buena o mala calidad literaria.
Pd: El nombre del grupo, “Zuñiga”, es lo más gracioso de esta nota.